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Tirarse a la piscina 7 diciembre, 2017

Posted by jmorsa in Epifanias Varias.
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El otro día hablando con Gorka Fernández, mi nuevo coach a cambio de un libro, historia que os contaré en otro momento, hablamos de las decisiones y de cómo me cuesta siempre tomar decisiones en uno u otro sentido.

No sé si os pasa a vosotros, pero por lo general, siempre que mi mente está a punto de tomar una decisión, tras meditarla con cautela hacer los típicos pros y contras que me hace visualizar lo que me gusta y lo que no de la oportunidad, llegan otras y ¡pum! como si todo lo que hubiese hecho para deshacer el nudo gordiano desaparece y otra vez me enfrento a la dura decisión de qué sería lo mejor, y  con la cosa de tener a Navi con su “Ey Lisen!” diciéndome que el tiempo apremia, porque como sabemos, aún no se ha inventado máquina para poder parar el tiempo y ser capaz de pensar las cosas con calma, porque esas cosas no esperan.

Por eso, no sé si fruto un poco de lo que hablamos, ponerme por escrito que debo de hacer, o compartir contigo, si tú, indeciso como yo, cual es el camino que debes tomar cuando te encuentras en una encrucijada como ésta (que por algo has llegado a mi blog de casualidad), he decidido poner una serie de pasos, que den salida a ese pros y contras que no sé si también os pasa, pero uno termina equilibrándolo tanto que solo clarifican que te gusta y que no, pero no te hacen inclinarte por ninguna de las decisiones que te toca tomar, al menos en lo laboral (el pan mío de cada día ahora que soy como sabéis autónomo).

  1. Piensa en tus objetivos profesionales a largo plazo. Vale que actualmente eso de los objetivos profesionales está un poco desgastado, que no hay trabajo que te vaya a dar la estabilidad que deseas y si te la da, lo más seguro es que no te dé el sueldo o el tiempo que te gustaría tener. Es la “pescadilla que se muerde la cola”, y como en el horóscopo, ni si quiera en el mes de tu cumpleaños vas a tener las 5 estrellas en amor, salud y trabajo, por lo que acéptalo e intenta ver qué es lo que más valoras, y sobre todo intenta proyectarte más allá, pensar en que si no fuera finito; ¿te gustaría realmente trabajar en algo así? ¿Saciaría tu satisfacción laboral? ¿Tendría posibilidad de crecimiento?¿aprenderías nuevas habilidades diferentes a las que ya tienes?
  2. Sopesa salario y satisfacción. Como hemos dicho antes “nunca llueve a gusto de todos” por lo que intenta en la medida de lo posible calibrar la balanza y siempre en la medida de lo posible (esto ya es opinión personal), que tire más la parte de “satisfacción”. A fin de cuentas piénsalo de este modo ¿qué quieres recordar cuando hayas dejado el trabajo? ¿40 horas en algo que no te gustaba? ¿o 20 en lo que te gustaba?
  3. Evalúa la cultura del lugar del trabajo. Casi todos los sitios en los que trabajes van a tenr una web, por lo que seguro que tienen un apartado con la típica “misión”, “Visión” y si no “objetivos” que te puede dar una idea de lo que hacen o persiguen, y si no es así, no tengas problema en poderlo preguntar en la entrevista, diciendo que “no has visto nada reflejado de la empresa en la web y te gustaría conocer algo más en esta línea”  denotará interés (por haber cotilleado sobre ellos y querer saber más).
  4. Compara tus jefes. A veces no basta con ver qué persigue la empresa si no analizar quiénes son tus jefes o la impresión que te han podido dar en la entrevista para hacerte una idea de qué tipo de jefe es. ¿Es alguien que ha querido pasarse por la entrevista para conocer a sus futuros empleados? ¿o directamente ha delegado esa tarea en un profesional de recursos humanos? Como dijo en una entrevista Jéssica Carmona de Guarana Technologies. “Asegurarte de tener a la persona adecuada por encima de ti es importante, especialmente en tus primeros años”. No hay nada como un jefe implicado que además de jefe sea tu mentor a la hora de tu desarrollo profesional.
  5. Imagina un día típico en el puesto de trabajo. Está claro que si estas entre dos o más trabajo, ambos roles van a tener ventajas y desventajas, y ninguno es obviamente superior al otro, por eso intenta imaginarte como te verías en un trabajo y otro, para evaluar tu nivel de confort (sí, sé que como autónomo debería venderte también aquello de lo de salir de la “zona de confort”, pero seamos claros, no todo es “mágico” fuera de esta zona). Y sobre todo hazte preguntas del estilo de: ¿En qué trabajaré todos los días?, ¿Con quién interactuaré?, ¿El trabajo implica viajar grandes distancias?¿Cómo es el edificio de sus oficinas?, ¿Cuáles son mis opciones para el almuerzo?
  6. Confía en tu intuición. Ya lo decía la madre de Piecito “Unas cosas que se ven con los ojos y otras con el corazón” por lo que ya sabes, una vez que hayas realizado la investigación y hecho tus listas, retrocede y conéctate con tu voz interior. Te conoces a ti y a tus preferencias laborales mejor que nadie, por lo que “tírate a la piscina”.

En fin, espero que esto os haya ayudado, como a mí lo ha hecho Gorka, que desde aquí le dedico el post. Tenía ganas de recuperar un poco el escribir en el blog, que desde septiembre reconozco que lo tenía muy dejado, la mierda de los 140 (ahora 280) caracteres de twitter, que sacia mis ganas de dedicaros mis habituales tostones. Eso y que a lo que me suelo dedicar ya de por si implica ordenador por lo que uno termina un poco lo que se dice saturado. Ya os contaré por ahí a qué viene tanta reflexión, porque aunque algunos ya lo sabéis, el pasado lunes yo tuve que “tirarme”, a ver cómo está la piscina jaja.

Ser felices y espero veros más a menudo. Un abrazo mis queridos pupilos :¬)

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