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LONDRES 2007 2/4 2 septiembre, 2007

Posted by jmorsa in Viajes.
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SÁBADO 24 FEBRERO

 

Como ya he dicho, llegamos a London in the morning y, después de dejar las suitcase en el hostal, nos dirigimos a colonizar la capital del islote bretón. El hostal, Collin house Hostal, en el que contactamos con la primer hispanoparlante, era amplio y muy british: baños enanos en los que apenas puedes defecar a gusto porque te comes el grifo de enfrente, compañeros de planta ocupados en sus labores sexuales, escaleras de estas que suenan y dan mal rollito a lo Hisckot, todo… un lujo. En fin, el día comenzaba y decidimos empezar nuestra caminata tomando un buen (si se puede llamar así) breakfast. Regresamos a la estación de Victoria dispuestos a encontrar un sitio para almorzar, encontrando un supuesto café en donde la leche era desconocida y en su lugar te echaban 2 botecitos de un sucedáneo que pa qué, porque entraría más leche en un bote de estos de aceite para ensaladas del mcdonald’s, pero bueno, desayuno era (si lo sé me traigo una botella de Asturiana en la maleta), porque además el café es bastante fuerte ya de por sí.

 

Pero este pequeño altercado no iba a interferir nuestra expedición(parece que me repito con Lisboa, pero lo cierto es que siempre nos ocurre algo, pero hemos de pasar de ello, ya que si nos paramos a pensarlo se nos van las vacas, jaja). Empezamos la ruta bajando hacia la zona del Big Ben, aunque antes conocimos a su hermanito pequeño, Little Ben, al lado de la estación(vamos una mini reproducción que es como en Madrid el Oso y el Madroño, porque la gente solo queda ahí). Para empezar y no desalentar hay que decir que cuando vimos el Big Ben, nos quedamos bastantes sorprendidos, el Big Ben no es tan Big como parece en las películas de Oliver Twist y similares, más bien, se podría asemejar a una torrezucha rechoncha, fea y fálica que queda canija al lado del Miguelete de Valencia… pero bueno, se supone que debo animaros con estas líneas a que vayáis a Londres vosotros también, por lo que el Big Ben es maravilloso, jaja. Hicimos las típicas fotos, de Londres nublado y de fondo la majestuosidad emblemática de la zona y descubrimos el nuevo uso de las cabinas telefónicas: si decidís entrar tened en cuenta los siguientes consejos:

 

1- Son URINARIOS camuflados (recordamos que en Londres te cobran hasta por mear, 0.50 libras). Por lo que queda prohibido entrar en chanclas.

 

2- No busquéis las páginas amarillas dentro, no las hay, en su lugar encontraréis un bonito apéndice de “titis” dispuestas a prestar sus servicios (y no de limpieza precisamente), porque las páginas amarillas han pasado a ser el tipico papel de culo, raspa igual y limpia más, jaja.

 

En fin, a la vez que se ve la torrezucha esa que llaman Big Ben, las cabinas (que mejor si te sacas una foto que sea desde fuera) se puede ver otras partes importantes de Londres como pueden ser el Westminster Abbey; una catedral de estilo victoriano, en la que están enterrados Charles Darwin y Oscar Wilde (cómo no), así que si os gustan las estatuas, os lo recomiendo, en nuestro caso, con solo ver el precio, preferimos ver su bonita fachada.

 

Una vez llegados al puentecito del London Eye, y después de enterarnos donde se pillaban las entradas, aguardamos otra bonita cola de 1h para subir. Tanto suplicio para que, una vez dentro, sufriera vértigo y me tirara media vuelta mirando al suelo, con los ojos cerrados (porque era de cristal) y maldiciendo a Ángel por no haberle reprochado montarnos en ese mostrenco de noria…  para cuando me quise habituar al movimiento de aquello, ya era tarde, solo quedaban cinco minutos de bajada, pero ¿a que salgo guapo en las fotos? Jaja

 

Fuera de coñas, una vez bajados, pensamos en visitar una colección temporal de Dalí a orillas del Támesis, pero al ver que costaba mil, la mandamos a tomar por culo, y seguimos con nuestra ruta que continuaba en un “museo dignísimo de ver” según el tío de Ángel. La verdad que para encontrar el edificio, fue bastante complejo y cansado (porque es un pateo), aunque también encontramos una bonita vista de la Catedral de Saint Paul (a la que dimos por visitada) al otro lado del río. Una vez llegados al museo,  cansados, y como no, mal humorados por no saber donde pillaba el museo, vimos que se trataba de una nave en donde solo merecía la pena un tuvo que comunicaba todas las plantas (al que Ángel no me dejo subir, snif snif) y las vistas de la cafetería (a la obra de enfrente), así que a pesar de intentar convencer a Ángel para andar un poquito más y visitar Tower Bridge, nos cogimos el metro, porque el pobre estaba reventao, que por cierto, nos debieron de ver pinta de fuera, y nos sajaron por cuatro paraditas de metro unas 3 libras a cada uno (aunque Ángel siempre me recordará que será por mi culpa por no pillar el abono turístico). 

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