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CURSO DEL 63 30 octubre, 2009

Posted by jmorsa in Educación, Epifanias Varias.
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Bastante ha aguantado mi hijo la situación. Si llego a ser yo, le meto una hostia al profesor

Yo no sé que hacen ustedes los viernes que no salen, pero yo, dado que me quedo en casa lo tengo claro. Lo reconozco, sí, soy seguidor del reality “Curso del 63”, uno de esos programas que siempre tratan de lo mismo: se encierra a unos cuantos pipiolines y pipiolinas en cualquier sitio, y se les graba mientras hacen lo que saben, -es decir, nada interesante-.

 Pensarán que mi interés por el programa se debe a ese conflicto, horrible al parecer, causado por el encontronazo de veinte jóvenes que se enfrentan a una educación similar –no igual, en absoluto idéntica–, a la de 1963, pero no se trata de eso. Pero creo que lo veo por altruismo, o quizá saber lo que no debo de hacer cuando sea psicopedagogo en funciones –si es que alguien me contrata, claro-. Lo veo porque nos hierve la sangre y me desespera el alma, me jode el hígado y espeto gritos y blasfemias contra la televisión mientras muerdo el cojín de rabia y desesperación. Viene muy bien para depurarse de los cinco días lectivos y empezar bien el fin de semana. Por lo que aquí cuando llega el viernes y con el “el curso del 63” vuelve a mi vida la alegría de vivir.

Lo cierto es que los rebotes de la muchachada porque no les dejan llevar sus piercings ni maquillarse –tanto ellos como ellas–, a causa de la comida que les sirven, los horarios, la obligatoriedad del uniforme, etc son de lo que no hay y por si fuera poco, en las clases; ninguno sabe qué puñetas fue el Siglo de Oro -la más atrevida avanzó que había sido algo cultural ocurrido en la Grecia clásica-, el significado de “batracio”, fallan al situar Burgos o Tarragona en un mapa mudo y muy pocos saben cantar de corrido la tabla de multiplicar del seis. Eso sí, de Tirso de Molina te saben decir que es el nombre de un instituto -¡Vaya nivelazo!- ¿qué esperan de unas personas así? Pues eso, cabe esperar que lloren o griten histéricos si les cortan el pelo, les obligan a comer lentejas o les prohíben llevar un aro en la nariz, todo previsible.

Pero si hay algo, que me fascina y supera a esta tropa, son los padres y las madres que van apareciendo y comentando las vicisitudes de sus hijos en el colegio San Severo. Ellos, sin uniforme ni sujetos a las reglas del programa, genuinos, auténticos, impagables como paradigma del progenitor estragado por su propio desconsuelo, derivado en aparatosa negligencia, ante el hecho irreparable de haber traído un ser humano a este mundo, geniales en su ignorancia hasta decir basta, grandes en su debilidad, en el desconcierto con que intentaron educar a sus hijos y, desde luego, hilarantes en las mil argumentaciones, a cual más exótica, con que intentan excusarse y explicarse cómo es posible que sus retoños sean tan caprichosos, respondones, inestables, impresionables, mal hablados y extremadamente maleducados. ¡Vivan los padres sin criterio que costean e intentan dirigir –de ilusión también se vive– las vidas de los grandes protagonistas de la niñatocracia española!.

“Bastante ha aguantado mi hijo la situación. Si llego a ser yo, le meto una hostia al profesor”, afirma el papá de una de estas criaturas, como resumen de su análisis sobre alguna desavenencia surgida durante la convivencia en el internado. Con padres así y esas drásticas reflexiones, ¿quién se extraña de la violencia escolar y las agresiones a los docentes? Otros progenitores justificaban el que su hijo hubiese abandonado el programa, el primer día, por negarse al corte de pelo. “Sabemos que pierde una gran oportunidad de aprender, una experiencia importante, pero el pelo, para él, es tan importante… Es su personalidad… Es él mismo”, ¡Tiene mandanga!.

En fin, y eso que no me he puesto a rebuscar, es una lástima que el niño se largara a las primeras de cambio, esos padres convencidos de que la personalidad de su nene está en el peinado habrían dado mucho juego. Hay una señora –último ejemplo, prometido–, que me encandila sin remedio. Decir, no dice gran cosa, pero su aspecto resulta maravilloso. Luce unos pendientes como ruedas de tractor, tan grandes que uno es incapaz de fijarse en ningún otro detalle de su apariencia o anatomía cuando aparece esa figura a medio sepultar entre los descomunales aretes. Afirma, bastante conmovida, que su hija siempre ha sido “mú delicá pa la comía”; le parece inhumano que le pongan delante un plato de garbanzos.

Pues señora, con esas pintas que usted exhibe, no le extrañe que su hija salga “delicá” para comer y cualquier otra cosa ajena a la contemplación de dos zarcillos –valga el diminutivo–, luciendo intergalácticos en la inmensidad del hogar -¿Se los quitará para dormir?-. En fin, les recomiendo vivamente este programa de Antena 3 y sobretodo no se pierdan las desventuras de los padres de los internos en San Severo y ahora unas preguntas para reflexionar –o picar a mis lectores comenten-; ¿Deberían tener los profesores el mismo rango que los policías o los jueces? ¿Qué es lo que falla en la educación de los jóvenes?, ¿Hay una falta de disciplina en las aulas?, ¿Es beneficioso el uso del uniforme en los colegios? y respecto a los chicos y las chicas ¿deberían volver a estar separados? Pues ¡ea!, ahí queda mi reflexión; sean felices y como siempre un video –tranquilos no es del programa-.

  Hinoi Team – Ike Ike

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Comentarios»

1. Alberto - 30 octubre, 2009

Llego a casa cansado después de un día intenso. Aprovecho para ponerme a cotillear páginas y blogs y me encuentro con tu artículo. No puedo comentar nada del programa de televisión en sí, ya que ni sabía que existía, pero sí me interesa mucho lo que has puesto al final. Me refiero a las preguntas.Juan, no te tomes a mal mi humilde sugerencia pero… ¿cómo psicopedagogo no deberías intentar contestar tú a esas preguntas? Ahora es cuando sería interesante demostrar tus conocimientos :)Tengo curiosidad sobre si se han hecho estudios serios (esto de "serios" es muy interpretable) sobre las preguntas que planteas y que tan de "moda" están en la actualidad. Venga Juan, ¡mójate un poquito!, anda que no he conocido gente que se vuelve petulante hablando de lo que ha estudiado (incluso sacando los temas sin venir a cuento). Por si cuela te pongo tus preguntas: – ¿Deberían tener los profesores el mismo rango que los policías o los jueces?- ¿Qué es lo que falla en la educación de los jóvenes?- ¿Hay una falta de disciplina en las aulas?- Respecto a los chicos y las chicas ¿deberían volver a estar separados?A ver si tengo suerte y aparece alguien más que te pida que te mojes :)Por cierto, ya que llevo tiempo sin saber de ti aprovecho para preguntar: ¿qué tal te va todo?, ¿a qué te estás dedicando ahora?

2. - argonauta - 30 octubre, 2009

El problema más que los niños (que según parece se merecen una colleja) son los padres, ¿se habrán preocupado alguna vez por la educación que le dan a sus hijos? Seguramente se habrán limitado a mandar a los críos al colegio… o ni eso, y lo peor de todo es que bien orgullosos están ellos de los garrulos de sus hijos, “Si llego a ser yo, le meto una hostia al profesor” señor, es usted el que se la merece, en fin, ¿y ante estas circunstancias qué se puede hacer? ¿dar rango de autoridad a los profesores? ¿poner a la supernanny de ministra de educación? como psicopedagogo ¿qué nos recomiendas a los políticos? 😉

3. Alberto - 30 octubre, 2009

¡No te salgas por la tangente!, jejeje. Venga Juan, mójate un poco.Verás, mi madre es maestra de niños pequeñajos y dio la casualidad de que ayer mismo tuvimos un intenso debate sobre estos mismos temas. Yo planteaba un origen del problema parecido al tuyo: los padres (o, si quieres, los cambios de valores en la sociedad en su conjunto), pero, por más que le doy vueltas no encuentro fáciles soluciones.Mi madre me cuenta muchos casos en los que los padres se desentienden completamente de la educación de los hijos, creen que para eso está el cole y ellos lo único que tienen que hacer es alimentarlos. En su cole tienen una psicóloga que ofrece charlas a los padres, les dan trípticos con información, etc. Al final, a la charla van 3 o 4 padres, los trípticos se los encuentran en las papeleras de la entrada del cole, etc. En fin, es triste pero es así.

4. J. I. - 3 noviembre, 2009

Me da que argonauta no soy yo,eh alberto??? en fin, en cuanto a contestar esas cuestiones, prefiero levantar un poquito de polemica y si me da la inspiración haceros un post de mi opinión, pero gracias por vuestras observaciones, uno sse regocija y se le sube el ánimo al ver que sus textos dan que hablar, besos y espero que hasta pronto 🙂


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