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PUENTE VIESGO 2009 21 diciembre, 2009

Posted by jmorsa in Viajes.
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¡Por fin nos fuimos a Puente Viesgo!

   Río Pas, río Pas                                         Río Pas, Río Pas
¡Qué tranquilo bajas                                   
Vida das al campo

desde el monte hasta la mar!                  
desde tiempo inmemorial

Río Pas, río Pas                                          Río Pas, Río Pas
Aguas cristalinas                                     
Los cantos rodados

nos regalas sin cesar                            
nos cantan tu tempestad

Río Pas, Río Pas                                          Río Pas, Río Pas
De todos amigo                                          
iglesias y casas

¡Vente conmigo a jugar!                             
¡derribaste sin piedad!

Río Pas, Río Pas                                             Río Pas, Río Pas
Antes que te enfades                                     
¡Todas tus acciones

¡quiero en tus aguas nadar!                              
fueron para mejorar!

-Jesus Campuzano-

Si pupilos y pupilas; ¡Por fin nos fuimos a Puente Viesgo! –en la orilla del río Pas-. Después de semanas de ponernos en contacto con tve y posteriormente con el balneario –dado que siempre parecían estar de vacaciones- por fin hemos conseguido nuestro fin de semana “relajado” por cortesía de tve y porque coño; también lo ganamos, ¿no?.

El caso es que debido al gran tiempo que tengo en la actualidad –usease nada-, para escribir por aquí, os diré que me lo he pasado muy bien y he aquí –aunque de esto hace casi un mes mínimo- mi resumen de lo que fue Ponte Viesgo 2009 –tranquilos que no será cual viaje a Europa-.

6.30 de la mañana del viernes; después de un jueves mortífero entre doctorado y academia en la tarde –cosas que para el que no lo sepa son a las que me estoy dedicando actualmente- y de que mi prima no pudiera dormir para contarme como le va la life –porque dormí en casa de mis abuelos- los Jonas Brothers con su “play my music” marcaban la hora de que ya era momento de desayunar y tirar pitando para Chamartín en donde me esperaba Segundo, así que después de un gran vaso de leche y unas tostadas de bimbo con Philadelfia y salmón –si prima, aunque le eché las mano te dejé lo mejor, así que no te puedes quejar, ¿eh?- marche para el metro en busca de Segundo.

¡Primera clase, señores! Si, si, como lo oyen, así se las gasta tve; que si sillones reclinables 45º, que si prensa diaria, que sí desayuno; ¡Madre mía que desayuno! Si lo llego a saber dejo espacio y no me como las tostadas de Philadelphia jaja, así que entre traqueteo y traqueteo llegamos a Santander, y como no era plan de cargar con las mochilas las dejamos en las taquillas de la estación de autobuses por unos 2 euros, y salimos a ver lo que hay de turismo en la ciudad, que como dirían nuestros abuelitos brasileños de Berlín; “tiene muy lindas playas””, tiendas de muñecos para comprarme mi pokémon, el banco de Santander, el palacio de la Madalena y cómo no discutir dónde comer –Segundo, me debes un chuletón cántabro con patatas panaderas, ¿eh?—nos fuimos a la estación de autobuses donde unos polis nos intimidaron pidiéndonos los datos –digo yo que eran polis, porque la placa que me enseñó fue un visto y no visto y claro, yo también he visto cosas así en la tienda de los chinos- y fuimos a coger el bus que nos llevaría a Ponte Viesgo –oeee, oeee- llegando allí sobre las 19:40 acompañados de unas chicas que tenían hasta GPS por si el autobusero se pasaba de estación, y que hacían gala de haber sido las más clevers del “palabra por palabra” –¿qué jóvenes van a venir si no a darse con los chorros?- y un sequito de abuelitos del INSERSO que iban a disfrutar como nosotros del Balneario –este viaje en bus, fue el que nos tuvimos que pagar nosotros todo lo demás cortesía de tve y el balneario, jej-.

Así que allí estábamos, con una habita al estilo de Tenerife –si, lo siento, al final no os hice la guía prometida- bueno, pues en plan Roma –las habitas las podéis ver en la carpeta de Ponte Viesgo y Roma 2009- , la comida muy florida, pero a la vez que te entraba por los ojos te llenaba la tripa y el servicio del balneario, el servicio necesita su mención especial.

Para empezar nos tocó el llamado “Termarium”, el más barato del sector, pero si imaginabais que os iban a dar masajitos o baños gigantes, nada de nada; para empezar os diremos que tenían unos nombres tan raros que tuvimos que buscarlos por internet y al no ver imágenes de ello, hicimos el uso del diccionario de latín de segundo, porque claro los muy “chulos” lo ponen así y quedan como Dios: de primer plato una especie de jacuzzi –hasta ahí bien, aunque si que es cierto, que nosotros pensábamos que nos iban a meter en la vejiga de una vaca por el nombrecito-, una sauna –ideal para terminar desapareciendo del todo-,y un sillón caliente –vamos una tumbona de playa a treinta grados, por no hablar del agua helada de la ducha de contrastes, -¡¡¡uoooo!!! Que gozada, ¿eh?-. En fin, la verdad que era divertido ver como saltaban los chorros cuando salías de la vejiga de vaca y llegaban al techo o como nos quedamos pajarito cuando se abrió la ventana y vino el aire de la sierra cuando estábamos tumbados en los sillones calientes, mientras chillábamos a la tía que nos atendía que la cerrara y pasaba de nosotros, ajja, en fin una aventura, aunque por suerte estábamos solos –uuuuuuuuuuuu, no pasó nada si es lo que pensáis, mentes sucias, jaja-.

Bueno, bueno, bueno, en cuanto a lo demás, Ponte Viesgo no tiene grandes cosas para hacer. Por lo que lo que hicimos fue, pasear, pasear, pasear, ¡ah! y pasear, jaja, venga ya en serio, si te mola lo de Altamira y tal tiene sus propias cuevitas –cuatro para ser exactas- de las cuales visitamos dos, la de las monedas y la del castillo- pero ojo si vas andando, es una aventura puedes ir por la carretera –llena de curvas y terminas mil de cansao- o por el atajo, más directo pero atraviesas pleno monte, nosotros lo hicimos por ahí para ir, y para volver por la carretera, también está la típica vía verde –una vía de tren hecha paseo peatonal- con su trenecito –la Reyerta-  y cómo no, el propio rio del Pas –por no contar las grandes zonas de ocio según la propia web “http://www.puenteviesgo.es/”, que son realmente parquecitos donde echar a los niños a jugar.

En fin, la verdad que el tiempo que estuvimos allí nos ayudó a desconectar un poco, dado que estaba terminantemente prohibido hablar de doctorado y de oposición, solo que cuando más nos acercábamos a la idea de volver más intentaban salir, jeje –puto agobio con la FPU-. Volvimos a Santander, dimos una vueltecilla en busca de mi taza autonómica –algunos ya conocen mi fetiche de coleccionar tazas de capitales de provincia en las que he estado- y fuimos en busca de sobaos con el fin de tener un detalle con la familia, así que en ausencia de sobaos –y porque los que vimos eran carísimos- me compré un perrito caliente y volvimos pal tren Santander-Madrid, jej.

Ya en el tren, la cena que nos sirvieron no fue tan esplendida como el desayuno de ida, tanto que a Segundo le dio por hacer popurrí con  la comida y esconderla como cuando se come mi puré grumoso, aunque eso sí las pincitas donde venía la cubertería, y las cucharas nos las llevamos de recuerdo para el ajuar, jaja.

Así que sin más, pupilas y pupilos, os dejo con las fotos –mirar en la carpetilla- y espero leeros pronto, por lo que sean felices y si no escribo antes del 2010, tengan un feliz año nuevo y unas fiestas cojonudas. Ahora sí; el video, jeje.

     
 

Los peces – Merodeando

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Comentarios»

1. - argonauta - 28 diciembre, 2009

Por fin fuimos (con todo el Imserso) a nuestro merecido viaje al balneario del río Pas (que obviamente es lo mejoooor del programa; cuando sea presidente del Gobierno perderé mi imagen de persona seria cuando salga a la luz ese programa), a lo que iba, tres días sin oposiciones ni doctorados (lo conseguimos, eh?) con la vergüenza de salir y que nos vieran con el albornoz, el restaurante pijo, los paseos, otro paseo, un paseo más, ¿he mencionado los paseos? 🙂 el sillón caliente (y el frio que entró cuando se abrió la ventana), el tubo que quemaba y sobre todo el viaje y la estupenda cena de la clase preferente de Renfe –no pagué un billete en preferente para que me diesen una cena tan mala 😉 – pero para que no digan que soy un quejica especificaré a tus lectores lo que llevaba la cena: Rillette de cabracho con salsa de yogur a las finas hierbas, gajo de limón y pepino, o en lenguaje común: paté guarrindongo con lechuguita y un limón. Estofado de ternera al Oporto acompañado de guarnición de pasta orechietti con setas, traducción: cachillos de carne de vaca vieja.Fruta cortada, llamarlo a eso fruta es pasarse, solo llevaba dos uvas y un gajo de naranja.Obviamente lo metí todo en el mismo plato y le puse la tapa para que pensasen que me lo había comido (aunque descubrieron el pastel cuando no entró en la bandeja).En fin Juan, espero que al menos te haya gustado a ti también el viaje y te haya servido para descansar un poco que al final el viaje era para eso.PD: ¿cómo que te debo un chuletón? yo te dije que fuésemos al restaurante del chuletón después de comernos el kebab, si tu ya te llenaste con tu kebab y la mitad del mío no es mi problema 😉

2. J. I. - 2 enero, 2010

mmmmmm…esa cena, deliciosa, auqnue también hubiese aceptado la de riconuda, jajaj (http://www.youtube.com/watch?v=7xrEKEWh63Q <– pa quien no lo pille XD)


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