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Primeras impresiones; EVS en Eslovenia 16 junio, 2012

Posted by jmorsa in EVS.
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Una semana ha pasado desde mi llegada a Liubliana (Eslovenia) vía Munich, pues es la ciudad donde se desarrolla el proyecto en el que participo en el EVS -ni Eslovaquia , ni Eslavonia, ni Estonia, ni Lituania-. Eslovenia tiene forma de gallina –de hecho la llaman slovenska kokoš, algo así como la gallinita eslovena-, es más pequeña que la provincia de Badajoz en extensión y su capital Liubliana tiene casi los mismos habitantes que Gijón.

Liubliana –que a veces incluso hasta a los propios oriundos no saben ni escribir bien porque aquí la “j” se lee“i”– es fácil de recorrer, de hecho la ciudad está llena de gente en bicicleta. Y es que aunque se supone que es el centro administrativo del país, no se observa ese estrés tan característico de las grandes capitales europeas como Madrid; aunque eso sí, no esperes que guarden el turno a la hora de subir el bus –el primero que sube es quien está más cerca de la puerta cuando este llega-.

Liubliana –y esto va para Ami chan que se cree que esto es Chechenia-, la guerra de los Balcanes pasó sin muchas consecuencias, se puede decir que Eslovenia no sufrió casi nada y los habitantes de la capital no sufrieron ningún tipo de bombardeo –sólo calló un helicóptero-.

Estoy bastante contento en comparación a lo asustado que estaba en el avión tras dejar unos padres que no terminaban de interiorizar que me iba de España para quien sabe cuánto tiempo, preguntándome qué iba a pasar conmigo, cómo iba a ser mi llegada a Liubliana o incluso mi comienzo en el trabajo. La verdad es que a pesar de que los primeros días fueron confusos; me sentía un poco de pegote viendo como los otros voluntarios se medio o entero defendían, mi por decirlo así “jefa” –Veronika- pasaba del inglés al esloveno con una velocidad pasmosa que me confundía haciéndome no entender mucho ni inglés, ni que pintaba en un país como este, pese -y todo hay que decirlo- a su buena voluntad de hacerme una fiesta de bienvenida, poco a poco me voy adaptando, haciéndome al inglés –quizá uno de mis mayores miedos- y a la gente con la que voy a trabajar que a veces también tiene tela porque me hablan como si supiera esloveno o incluso peor, lengua de signos eslovena, por no decir de algunas actividades que escapan un poco a lo que es mi contrato como voluntario tales como arreglarle el jardín a mi jefa –creo que voy a empezar a usar siglas con ella como hago con MMGG, jeje- o que llegara y tuviera que hacer –montar- mi cama porque estaba sin hacer.

En cuanto a la casa, vivo en la calle –bueno, más que calle, camino- “Osojna”, algo así como calle sombreada –no es que sepa mucho de esloveno pero es que tengo un buen diccionario-. Esta calle es la que lleva al castillo, cosa que tiene su pro porque siempre está llena de turistas –sobre todo en fin de semana- que quieren ver la vista panorámica de la ciudad entre las ruinas de una fortificación del siglo IX que sin duda recomiendo, pero su contra de cara a subir con las bolsas de la compra –aquí aún no han inventado el servicio a domicilio-. Es una casa de dos plantas cuyas escaleras debo de subir y bajar como un pingüino porque con mi 47 de pie corro el riesgo de caerme debido a su diseño en diagonal,  2 habitaciones con buhardilla donde apenas hay espacio para las camas y maletas, un baño cuya lavadora solo lava si enciendes la luz y una minicocina de Pin y Pon -o mejor dicho de los Pitufos, porque aquí tienen una afición malsana con los Pitufos- dónde aún sigo esperando que mi “jefa” –a partir de ahora VGK- cambie como prometió y de una vez por todas una mininevera que me llega con suerte a la pelvis y que tengo que compartir con otros dos voluntarios, un español al que ya conocía –y si eres un verdadero pupilo de este blog también sabrás- y un turco que apenas sabe cocinar  y parece que recurre al papel higiénico para calmar su apetito, porque los rollos vuelan, mi versión es que tiene 22 años y ya se sabe lo malas que son esas edades, ¿no? aunque la versión de Segundo –alias el español- mola más, porque cree que se disfraza de momia por las noches.

Y finalmente, lo que muchos estabais deseando; el proyecto. Mi trabajo consiste en ayudar en la escuela de sordos de Liubliana. Se llama de sordos pero no deja de ser un colegio donde conviven niños con muy diferentes tipos de diversidad funcional –para que os hagáis una idea es una especie de centro de Educación Especial del tiempo de antes de la LISMI donde los niños se distinguieran en normales y tontitos-. Además y junto al colegio, se ubica una residencia en la que también colaboro, porque al parecer hay muy pocos colegios de este tipo en el país, por lo que los niños les toca dormir entre semana.

Por lo que por un lado tenemos las labores de limpieza del jardín de VGK y por otro el trabajo de los niños, donde de momento hablo lo que puedo en inglés, aprendo lengua de signos o incluso he aprendido los números del 1 al 10 –y no cabe duda que me siento mucho mejor-. La verdad es que echo de menos España, mi familia, mis amigos, mi vida allí, la comida -en Eslovenia olvídate de comer blando, hasta el pan Bimbo está como una piedra- por no decir los elementos con los que lo combinan -como dice mi hermano “semen hace la boca agua”-. Pero sin lugar a dudas, creo que esta experiencia me va a hacer crecer como persona y voy a aprender mucho de todo esto.

Así que sin más, muchas gracias a todos los que han dejado caer su mensajito de preocupación por las redes sociales, wasaps o incluso a través de los comentarios, deciros que estoy bien pero no puedo dedicarme a escribiros como debería ya que suelo tener un horario de mañana y tarde dejándome el tiempo justo para comer, cenar acostarme, y los días como hoy ir a comprar al Mercator y deslomarte camino a casa –esa es otra, aquí Mercadona se llama Mercator- o a algún Lidl del extrarradio. Por lo que sin más un abrazo y nos vemos pronto, la semana que viene tengo la llamada “Formación a la llegada” y seguro que dará que hablar y postear.

Hasta entonces… sed felices en todos los matices 😉

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Comentarios»

1. Diego Redondo - 16 junio, 2012

Hola Juan
Me alegro que estés adaptándonte tan rápido a tu nueva vida por tierras europeas, y sobre todo, que estés haciendo un máster avanzado sobre jardinería, que tal y como se están poniendo las cosas por España nunca se sabe….
Seguro que te haces querer un montón con los chicos del cole o residencia donde estás de voluntario, porque vales un montón.
Y sobre todo, aprovecha al máximo la experiencia y también de las eslovenas.
Saludos

@diegoredondo13

2. Segundo - 16 junio, 2012

Dobrodošli v Sloveniji!! Gracias por haber traído tu simpatía a Eslovenia, desde la semana pasada este pequeño país es un poquito menos gris.

Segundo, alias el español 😉

3. ¡Choque cultural! « CAMINANTE NO HAY CAMINO - 15 diciembre, 2012

[…] tu jefa te obligue a cortar el césped de su casa el segundo día de empezar el voluntariado sin guantes ni herramientas y por supuesto sin ayudar o enseñarte cómo “supuestamente” […]

4. Mi momia « CAMINANTE NO HAY CAMINO - 27 enero, 2013

[…] de una vez, hemos hablado de momias por este blog, más de una vez, hemos hablado de cómo es la casa en la que vivo, y más de una vez, he hablado de los seres fantásticos que me rodean como los superhéroes y […]


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