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BENELUX 2012 2/3 (Luxemburgo 1/1) 3 agosto, 2012

Posted by jmorsa in EVS, Viajes.
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Al igual que hicimos el día anterior con Ámsterdam y habiendo reservado en la misma página de trenes un “Bruselas-Luxemburgo”, tras un desayuno merecido en donde me dio por improvisar y pasar del café con leche del día pasado para probar lo que llamaban café ruso –algo más achocolatado de lo normal a pesar de que creímos que era café con bozca- y comida caliente como tortilla francesa y unos cachitos de salchichillas, pusimos rumbo a la estación de Midi porque a eso de las 8:15 llegaría nuestro tren.

Con mucha menos gente que en el anterior tren, pero todo hay que decirlo, mucho mejor vestida, salvo yo–porque Segundo que ya se conocía un poco eso de que la gente en Luxemburgo iba bien vestida y se puso camisita y todo-, en tres horas y pasando por pueblecitos y praderas verdes tipo Asturias –no fue tan urbanita como cuando fuimos a Ámsterdam- llegamos a Luxemburgo.

Las guías que habíamos leído en la biblioteca no hablaban nada fijo sobre esta ciudad, siempre apareciendo Luxemburgo como una pedanía de Bruselas, y los foros venían a decir que no había nada interesante que ver en esta capital, por lo que decidimos no llevar nada establecido pensando que si Ámsterdam lo habíamos visto bastante bien y sin demasiada prisa, Luxemburgo -obviamente más pequeño y con el mismo tiempo, puesto que el tren dura exactamente igual- nos daría incluso para perder el tiempo en hacer cola en la oficina de turismo –¡craso error! Puedes verlo a tu ritmo e improvisando pero no vayas a la oficina o te pedirán pasta por un mapa de la ciudad-.

Así que llegamos a la ciudad a eso de las 11 y ya de primeras vimos que se trataba de una ciudad medieval empezando por la estación. Deciros que si vais a pillar el billete de tren por la misma compañía que nosotros hay un pequeño detalle a la hora de pillar éste, y es que para ir a esta capital si coges el billete de forma individual te saldrá a 20 euros trayecto mientras que si lo coges de dos en dos te sale por 72 -¿me lo explican?- por lo que haceros como nosotros que lo cogimos de uno en uno. –En fin, continuemos…- Todo eran edificios civiles de estilo a si vas a Santillana del Mar; llenos de estandartes e incluso de la familia real de la que te podías hacer con un conjunto de postales de cada uno de sus miembros. Por lo que sin más y tras llegar decidimos tomar la ruta que la poca gente que había venido hacer turismo iba haciendo –todo recto-, porque como dice el dicho “¿Dónde va Vicente? (…)”.

Así que pasamos el Puente de Adolfo –Hitler, como diría Segundo- que es lo que separa la ciudad moderna de lo que es el casco antiguo de la misma, y unas veces improvisando y otras mirando el mapa –porque hay muchos por la ciudad indicándote que ver en ella- veíamos que habíamos visto o qué estábamos viendo, recorriendo así Luxemburgo y sus calles.

La verdad que las guías y los foros tenían razón, Luxemburgo es una ciudad pequeña –si me apuras incluso más que Liubliana-, en donde como edificios y cosas  importantes para ver, yo diría que el Parlamento Europeo –el más pequeño de los tres-, el Palais Granducal –en el que ahora no viven los duques-, Casamatas de la Petrusse que son unos túneles secretos construidos por los españoles en el siglo XVII, para poder defender la ciudad –y donde encontramos también un montón estatuas de carton piedra, cuando buscaba un lugar para mear-, la Catedral de Notre Dame –no tan bonita como la de París, pero que guarda en su interior el panteón de los duques- o las antiguas murallas que franqueaban el palacio, dónde una chica amablemente nos dijo algo asi como”¿os vais? Quiero hacerme una foto sola aquí” y desde donde según Segundo se veían las típicas casas e iglesias altas y tejado de pizarra negro -típicas de la ciudad- que aparecían en su libro de conocimiento del medio.

Para comer decidimos coger unas ofertas para ir al Quick –una especie de Mc Donald a la francesa- en dónde me embalé hablando en inglés con el dependiente que no sabía mucho inglés y donde una chica para salvarlo se puso a hablarme en español.

Luxemburgo como dicen las guías y los foros no tiene nada que te asombre enormemente, pero creo que es bueno visitarlo para hacerte una idea de cómo es una ciudad medieval que, aunque parezca mentira, aún sigue siéndolo. Por no decir que es curioso encontrar en las cercanías de la estación, el barrio portugués –Segundo se quedó con ganas de francesinha-, puesto que aquí, parece ser la población inmigrante mayoritaria, incluso hasta tiene periódicos en su idioma.

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