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Mi momia 27 enero, 2013

Posted by jmorsa in Epifanias Varias, EVS.
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Más de una vez, hemos hablado de momias por este blog, más de una vez, hemos hablado de cómo es la casa en la que vivo, y más de una vez, he hablado de los seres fantásticos que me rodean como los superhéroes y superheroinas de poca monta que deambulaban hace un tiempo atrás.

El caso es que recuerdo, que cuando era pequeño, al apagar las luces de mi casa, la imaginación alimentaba mi terror creyendo que cualquier crujido, cualquier sombra, se trababa de monstruos y hombres del saco.

Lo recuerdo como si fueran celadores de un hospital, vigilándome para que me durmiera. Yo me ocultaba bajo las mantas, me ponía boca abajo y trataba de respirar lentamente, creyendo que si disimulaba mi respiración, no verían como subían y bajaban mis pulmones a causa del aire y pasarían de largo. Incluso, llegaba a pensar -para mis adentros-, que si ese ser, monstruo, o cualquiera que fuera ese o esos seres “fuera un o unos caballeros, jamás me atacarían por la espalda”.

Hacía mucho tiempo que no lo recordaba y, sin embargo, desde hace seis meses, mis monstruos -o al menos uno ellos-, ha vuelto para acompañarme en este voluntariado instalándose en mi casa, en medio de este bosque, en  dónde como dicen en las películas de miedo “puedes gritar todo lo que quieras, pero nada ni nadie te va a oír”.

No se trata de Slenderman, al que suelo encontrármele vez en cuando, cuándo salgo de noche a que me dé un poco el aire o ver la ciudad tranquilamente desde el alto del castillo de Ljubljana a un par de minutos de mi casa -creo que ya os lo dije, pero vivo en lo que fueron los polvorines del castillo-. Pero no, se trata de una momia, pero no cualquiera, la mía –de la que creo haber hablado alguna por aquí-.

Aunque es difícil pillarla por sorpresa, mi momia es un poco despistada y va dejando pruebas de su existencia por la casa. Es fácil oírla por las noches porque sus enormes pies hacen temblar tanto el suelo que parece prima hermana de tiranosaurios rex de Jurasic Park –¿Recuerdan la escena de las ondas de agua temblando?-, por no decir, que debe añorar mucho su tierra cálida ya que cuando no miro, me voy a acostar o incluso llego de estar fuera, a mi momia le da por subir el termostato a temperaturas medias de entre 25 y 28 grados, dándome problemas a la hora de dormir o incluso al llegar a casa, puesto que venir de menos 3 o menos 5 grados que harán en la calle y te dé una bocanada de calor de ese tipo en casa, así me ocurre; tengo una tos perruna y constante desde que empezó el invierno en Eslovenia.

Otro de los vicios de mi momia es el consumo excesivo de papel higiénico; no sé realmente si es porque tiene que regenerar sus antiguos vendajes obstruidos por el paso del tiempo, o lo mismo su esfínter anda lo que se dice “sueltecillo”-pese a que si no me falla la memoria, después de morir todas esas cosas iban a parar a los vasos canopes ¿no?-, pero mi momia, llega a consumir un rollo diario. Sí sí, como lo oís, ¡Un rollo diario! ¿por qué lo sé? No porque esté contabilizado uno a uno todos los rollos de papel higiénico que compramos en casa o vaya haciendo una marquita con un rotulador para saber cuando desaparece a la hora o en la mañana, es debido sin más a lo que os digo, mi momia es muy despistada, y a pesar de que tiene una papelera al lado mismo de retrete para ello, suele dejarme los recuerdos de lo que antes fue un rollo encima del tambor de la lavadora en dónde sin exagerar he llegado a contar hasta cinco tubos de cartón que he ido dejando haciéndome el despistado, pensando que mi momia al verlo le daría vergüenza y pensaría eso de “si me acabo el rollo, tiro el cartón a la basura” ¿no?.

Pero sigamos ¡uuuyyy, la basura! Ese es otro tema que tiene tela. A pesar de que dejé carteles en la cocina sobre qué tipo de basura va a cada tipo de cubo en inglés y haber hecho dinámicas a lo supernanny con ella como las pegatinas para padres ineptos o carnet por puntos; se ve que mi momia no debe de gustarle mucho eso de leer, o se quedó en algún dialecto altaico que no le permite entender qué va y a dónde, ya que me llena los cubos según le da en el día y según vea qué cubo está más o menos lleno –esa es otra, para mi momia los restos de cabello que me deja en la ducha no son basura, es decoración, por lo que no se tocan-, puesto que otra cosa que sospecho en cuanto a este tema es que sus falanges deben estar atrofiadas por el paso del tiempo, puesto que nunca –y sí, he dicho nunca, no hace falta que enfatice cada nunca o cosa que no haga mi momia ¿no?- ha atado y sacado una bolsa de basura para después tirarla; es más, suelo ser yo quien se lo haga y a pesar de que vea la directa de que la bolsa está en la puerta para ser tirada por el primero que salga, la aparta y se va como si nada.

Y por último porque tampoco voy a dedicarme a sacarle puntillita a todo lo que hace mi “pobre” momia que ya tiene suficiente con maldecir que trabaja más que nadie jugando a la play, las cartas, o viendo vídeos de youtube –trabajo costoso donde los haya- teniendo que soportar a niños “ruidosos” como diría ella -¿han visto algún niño que socialmente no haga ruido fuera de los mudos?-. En fin que me pierdo; el tema de la luz ¿a qué le temen las momias?

Cuando uno escuchaba de pequeño historias sobre monstruos, brujas y demás bichos nocturnos que nos daban autentico terror, no se podía imaginar que estos monstruos también tuvieran algún tipo de miedo a algo, pero tampoco lo tenía Juan sin miedo y al final se descubrió que su punto débil era el agua helada, ¿no? -¡toma spoiler!- pues a mi momia le pasa igual. No sé si por haber estado tanto tiempo en un sarcófago o qué, pero creo que es un tanto escotofóbica -¿escotofóbica o nictofobica? no lo sé-, ya que aunque no lo reconozca, tiene un tanto miedo a la oscuridad porque cuando salgo de casa y la dejo sola, al volver no sólo me encuentro el recibimiento de los 28 grados, sino con todas las luces encendidas salvo la de mi cuarto -¿será que se esconde ahí para seguir guardando algo de dignidad?-.

¿Morelaja? No sé,  al cabo del tiempo y a pesar de que no sea consciente de que si sigue con sus costumbres ancestrales el mundo se va a la mierda; uno termina acostumbrándose y cogiéndola cariño desde lejos. Digo desde lejos, porque mi momia suele hacer una vida muy aparte de la mía, solo saliendo cuando me encierro en mi habitación para dormir o salgo de casa para chinchar a Slender y robarle alguna de sus notitas.

¡Sean felices!

Y si gustan, algunos post relacionados con el tema son:

LEYENDAS URBANAS: LA HIJA DEL DOCTOR VELASCO: https://jmorsa.wordpress.com/2011/03/31/leyendas-urbanas-la-hija-del-doctor-velasco

Mis superhéroes…(1); MECP2: https://jmorsa.wordpress.com/2009/06/28/mis-superheroes%E2%80%A61-mecp2

MIS SUPERHÉROES…(2); PSICOGIRL: https://jmorsa.wordpress.com/2009/07/23/mis-superheroes%E2%80%A62-psicogirl

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