jump to navigation

¿A dónde van mis firmas? 7 marzo, 2013

Posted by jmorsa in Epifanias Varias, Noticias y política.
trackback

¿A quién no le han parado por la calle alguna vez en busca de su firma por una buena causa? Quizá una ratificación de una ley, el cierre de una central nuclear… Sea como sea, los tiempos han cambiado, y lo que antes era un o una joven con una carpeta y un chaleco con el logo de tal o cual ONG que te asaltaba en mitad de una calle principal de tu ciudad –y que aún hoy sigue habiendo-, ahora se ha convertido y gracias al mundo 2.0 en un “cualquiera” que te envía una solicitud de firma ¿electrónica? en plataformas como Actuable –quizá la más conocida- , Peticiónpública, Efirmas, Change entre otros portales, y tú solo tienes que dar “sí” a la “casilla de apoyo a la Ciencia en la Declaración de la Renta 0,7%” o a que el “Ministro de Hacienda también le cobre el IBI a la Iglesia Católica”.

Pero… ¿Hasta cuanto la recogida de firmas es efectiva en nuestro país? ¿Y hasta cuanto de fiable es que a través de datos como tu nombre, apellidos y código postal -y solo en algunos casos DNI- que rellenamos en la típica aplicación on line, van a parar algún lado? Tras que hace mucho tiempo recibiera una petición por twitter de @Crisdialpe sobre que firmara sobre para que “la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa se Incluyan dentro del Baremo de Discapacidades”  solo pude secundar -también de hace mucho tiempo porque reconozco que este post lleva rondando siglos en mi bandeja de borradores- el tweet de @Maycabr:

En palabras de Francisco Polo, fundador de Actuable y premiado con el Premio Jóvenes Emprendedores Sociales por ello, te diría eso de “puedes comprobar la efectividad de la presión ejercida con las peticiones con tan solo mirar nuestra lista de victorias”  y empezaría hablarte de el caso de Antonio -quizá el caso más sonado-, un hombre homosexual que se casó y tuvo una hija a través del método de la gestación subrogada en EEUU -como hacen muchas parejas- y que al ir al Consulado para inscribirla en el Registro Civil le denegaron la inscripción. Fue entonces que creó la petición exigiendo al Ministro de Justicia que inscribiera a su hija en el Registro Civil -como es su derecho- y  en tan solo una semana y con cientos de firmas consiguieron que el Ministro anunciara que iba a obligar a todos los consulados españoles a inscribir a los hijos de familias homoparentales.

Entonces… ¿fueron la recogida de firmas las que consiguieron que Antonio y otros 70 niños en la misma situación, al día siguiente tuvieran un DNI como Dios manda o fue la presión mediática y que coincidiera que tuviéramos en el poder un ministro de izquierdas? ¿Hasta cuanto podemos -como ciudadanos de a pie- influir en un politico electo? Como siempre que me hago una pregunta -tan trascendental- y veo que no hay lo que se dice mucha información sobre el tema en internet -o a lo mejor es que yo no la se buscar-, teniendo ya post parecidos en donde he intentado ponerme en contacto con un concejal, o cosas de ese estilo, con la ayuda de Segundo en calidad de politólogo, escribo -para haceros participes y también reflexionar- sobre el tema de ver hasta dónde llegan nuestras firmas, o mejor dicho, nuestras “buenas” intenciones.

Así que sin más, señoras, señores; aquí empieza lo popularmente conocido como el “meollo” de la cuestión:

A las buenas intenciones por parte del pueblo español, una gran ley como es la Constitución española de 1978, se las cataloga como “derecho” y con el sobrenombre de “iniciativa popular”. Por lo que concretamente y desde el articulo 87.3 -si este post va a estar lleno de articulos, dado que no quiero que se trate de una idea, sino una opinión fundamentada- podemos leer que;

“Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia” -por si acaso hay algún incrédulo leyendo este post le dejo por aquí también los enlaces: http://bit.ly/9mT3Mg

Pero… ¿a que ley se refiere nuestra constitución?

La ley de la que habla la Constitución es la Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, Reguladora de la Iniciativa Legislativa Popular (http://bit.ly/7PfedN) -una ley que en estos 28 años se ha mostrado bastante ineficaz-, llena de letras pequeñas que si queremos que tenga alún tipo de efecto deberemos cumplirlas al 100%; que sí “recogida de firmas deberá finalizar con la entrega a la Junta Electoral Central de las firmas recogidas, en el plazo de nueve meses a contar desde su notificación”, que si “el texto de la proposición superase en extensión las tres caras de cada pliego”, que cada “firma deberá ser autenticada por un Notario, por un Secretario Judicial o por el Secretario municipal” entre otras -vamos que dificulta mucho el reunir todos los requisitos para la aprobación de la mesa del Congreso de los Diputados-.

Pero no desesperemos y empecemos a llorar antes de tiempo, porque eso es para movernos a nivel estatal,  a nivel autonómico es más accesible. Y si no, como se suele decir “para muestra un botón”; ¿O no se prohibieron por iniciativa popular las corridas de toros en Cataluña?

En el caso de la Comunidad de Madrid -comunidad en la que he vivido hasta hace un año que me vine a vivir a Eslovenia, y reconociendo que no me ha dado por mirar otras autonomías-, tenemos la Ley 6/1986, de 25 de junio, de Iniciativa Legislativa Popular y de los Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid (http://bit.ly/JcCsMm)  establece requisitos prácticamente idénticos a los que exige la Ley orgánica estatal.

Horror… entonces ¿por qué en Cataluña si?

Pues porque ya se sabe, que los catalanes, le cueste a quien le cueste, van un paso por delante nuestra, por no decir que cada comunidad es diferente; en la Rioja por ejemplo solo necesitas 6000 firmas mientras que en Andalucía 75000 -lo que indica que son proporcionales a la población, un poco más de un 1%- por no hablar de la letra pequeña.

¿Entonces? ¿Me mudo a Cataluña? ¿me suicido por no vivir en esta comunidad?

No, Ley de Cataluña, concretamente la Ley 1/2006, de 16 de febrero de la Iniciativa Legislativa Popular (http://bit.ly/IlW7bY) que da muchas más facilidades como es el caso de tener más tiempo en la recogida, anticipo de dinero -indemnización por gastos-, mayor flexibilidad de firmantes -no sólo inscritos en el censo electoral, sino también en el padrón municipal-, la comisión parlamentaria puede oír a los representantes de la comisión promotora, entre otros.

Sin más, os aconsejaría que antes de empezar a rellenar firmas, os enteraseis un poco de cómo se promueven las iniciativas populares en vuestra ciudad, y sobre todo no firmar imposibles como que la dimisión de la cúpula del PP o la traducción en español e italiano del Kingdom Hearts 3D.

¿Y en cuanto a la firma en internet?

En cuanto la firma en internet que es lo que casi todos firmamos por no seguir recibiendo spam al correo, dudo mucho de su eficacia, ya que la mayoría de las plataformas te piden datos absurdos como nombre y apellidos, dirección y como ya dije antes, en rara ocasión el DNI. Datos, que si realmente eres avispado puedes encontrar en cualquier BOE, o incluso en la lista de admitidos y excluidos de cualquier beca, por no hablar de las personas que no tienen cuidado en esto de las redes sociales.

¿Por qué si no el gobierno y los bancos se emperran tanto en Certificados digitales o Firmas digitales?, sencillamente para eso, para evitar que el que está detrás escribiendo tus datos, tenga si o si que currarselo un poco más.

La firma digital, certificado digital o Certificado Electrónico es un mecanismo criptográfico que permite al receptor de un mensaje firmado digitalmente determinar la entidad originadora de dicho mensaje -autenticación de origen y no repudio-, y confirmar que el mensaje no ha sido alterado desde que fue firmado por el originador –integridad- y en dónde la autoridad certificadora por excelencia -al menos en España- es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (http://www.cert.fnmt.es/).

En fin, no sé hasta qué punto la lectura de este post os ha aclarado algo, o ha incrementado vuestras dudas de hacia dónde van las firmas en nuestro país. Yo puedo decir desde mi experiencia, que soy de los que firmo pensando que llegarán a algún lado, que otro cambio puede ser posible firmando -incluso las más irrealizables-, pero también he de decir que de todo lo que he firmado -presencialmente hablando-, lo único que he visto hacerse realidad es que Equo pudiera presentarse a las elecciones generales de hace dos años, y -virtualmente- que Layla Ibrahim Issa Jumul no sea lapidada -entre otras mujeres de cuyo nombre se olvidan meses después de ser noticia-, por lo que realmente hace que me pregunte si realmente fue por mi firma o por la presión mediática.

¿Y tú? ¿Has participado alguna vez en alguna recogida de firmas? ¿Has sido testigo de cómo un granito de arena ha cambiado en el mundo? ¡Cuéntamelo!

Anuncios

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: