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Re-encuentro. 16 abril, 2015

Posted by jmorsa in Epifanias Varias.
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Estamos demasiado ocupados para vivir y ver qué hay a nuestro alrededor. Demasiado ocupados estudiando; ¿Qué ya terminaste de estudiar?, pues estarás demasiado buscando trabajo ¿Ya tienes trabajo? ¡enhorabuena!, pero ahora estarás demasiado ocupado trabajando pensar más allá de uno mismo y mirar a los demás.

Y es que ¿quién no ha oído la frase “la vida es una noria” o “la vida da muchas vueltas” alguna vez? Tal como afirma y siempre me ha dicho mi padre; la vida en su circular trayectoria no olvida a nadie y a todos nos pone arriba o abajo alguna vez; nos hace volver a vivir situaciones olvidadas, rememorar cosas pasadas o ilusionarnos con cosas futuras. Nos hace encontrarnos con un nuevo camino, o nos hace encontrarnos otra vez con aquel camino que creíamos que jamás volveríamos a recorrer.

Hoy, mis queridos pupilos, ha sido así:

Si bien es cierto que mi noria últimamente está más abajo que arriba, hoy a ido a sentarse conmigo un viejo amigo -mi mejor amigo por allá entonces; de aquellos que definía como planetas cercanos a mi sol, de cuando la noria no paraba de girar- y del que me despedí incluso hasta por aquí.

Así fue, de casualidad -y cambiando nuestros planes para comer juntos porque la ocasión lo merecía-. Miles de veces me he preguntado cómo sería la vez en la que nos encontraríamos de nuevo, pero las risas y fotografías dejaron fuera de onda a todo lo que pudiera pensar de cómo tenía que haber actuado. Nos contábamos brevemente que había sido de nuestras respectivas vidas; trabajos, estudios, planes, etc, arrugamos 6 años el uno sin el otro en apenas tres horas y entrados nuevamente en confianza, salimos con la famosa frase: “¿Te acuerdas cuando…?”

Tras viejas experiencias que vivimos juntos, sin saberlo -o intencionarlo-, como dice el Chavo del ocho “sin querer queriendo”, salió nuestra espinita clavada: el por qué de nuestro alejamiento. Sin reproches, sin buscar hacernos daño y tan sólo por irnos tranquilos, nuestra bandera se tiñó de blanco paz y nuestro hacha de guerra quedó enterrada.

¿Hasta cuándo?

No lo sé –digo-. Lo cierto es que nos prometimos volver a vernos; nos dimos con esa esperanza el wassap -reconozco que él seguía guardando mi número, yo lo borré cual perro- y nos despedimos con un abrazo.

¡Hasta siempre! –pienso-. Porque siempre y pese a lo que pase, nuestra amistad ha sido incondicional y porque siempre, ¡siempre! tendrá los brazos para cuando quiera volver –o aparecer-. Porque como dicen –prepararos par una “mariconada”- “lo bonito del encuentro o reencuentro entre dos personas, es parecido a las sustancias químicas; solas son comunes e intactas, pero cuando se mezclan desatan una reacción única y mágica que puede que ser duradera o instantania”, de nosotros depende.

¿Pueden volverle a salir las mismas hojas a nuestro árbol? ¿o es que acaso esa hoja nunca se cayó?

Y aunque suene raro, una pregunta que me hago a mi mismo; ¿sería de la misma manera con cualquiera de las hojas que algún día formaron parte de mi copa?.

Habrá que verlo. Hasta entonces, sólo puedo despedirme hasta espero que mi pronta y próxima entrada. ¡Sed felices!

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Comentarios»

1. argonauta85 - 16 abril, 2015

Bolje rat nego pakt…


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