jump to navigation

12 meses 12 educadores sociales | Abril: Álvaro Olivar 15 abril, 2017

Posted by jmorsa in 12 meses 12 Educadores Sociales, Educación.
Tags: , , ,
trackback

Vale, antes de que me tiréis una piedra pensando que se me ha ido otra vez la pinza tengo excusa; miss abril se ha retrasado.

Por lo que como no tengo mucho contacto con ella pese a conocerla en persona, espero que mi intermediaria le apriete las tuercas cuando acabe semana santa y con suerte deleitaros con sus opiniones para mayo, he adelantado a mister mayo abril por cuestiones logísticas, jaja… porque ¿cómo iba a dejaros sin vuestra sección favorita?

Por ello hoy, os traigo a Álvaro Olivar, un educador que encontré de rebote cuando buscaba PTSC. ¿PTSC pensareis? Si Personal Técnico de Servicios a la Comunidad (al menos a nivel de Madrid ese es el título), o en otras palabras el educador social del colegio.

Sí, educador social y dependiente del colegio, en el departamento de orientación y no de una organización externa como hice yo en Norte Jóven; ¡existen!

Un perfil en peligro de extinción, que he querido traer hoy aquí para no sólo reivindicar la figura del educador social y no esta figura en los centros educativos y por tanto la educación formal. Porque ¿quién si no va a entablar relaciones con entidades o servicios sociales?

P.d.-> Quería dedicar esta entrada a Mónica Garrido, que pese a que ahroa está en otras ramas, tiene es su corazón la espinita del PTSC. Gracias por presionar a la Asociación Madrileña de Profesorado Técnico de Servicios a la Comunidad por mi XD. ¡Un abrazo!

En fin, sin más, gracias por vuestra paciencia y; bon apetit!

Para Juan

1. ¿Qué es para ti la educación social?

La verdad, a mí las definiciones con las que nos manejamos me parece que siempre se quedan cortas, por un lado o por otro… Siempre me he resistido a pensar que sea una forma de vivir, como dicen algunas personas. Respeto enormemente que cada uno o cada una lo vea así, pero creo que ese tipo de declaraciones lo que hace es restar solidez profesional a lo que hacemos, porque implica que cualquiera pueda hacerlo, a poco que tenga esa filosofía de vida. La oficial, el derecho de la ciudadanía, etc… está bien, pero creo que dice poco del cómo concretar ese derecho.

Supongo que me gustan definiciones más teórico-prácticas, creo que lo definiría como una profesión orientada a llevar a cabo procesos perfectivos, intencionales, basados en referentes teóricos propios, con el fin de facilitar procesos de cambio que permitan la incorporación a la sociedad de una manera madura, responsable, activa y participativa. Y seguro que me faltan cosas…

2. Y te dedicas a esto por…

…por puro accidente. La verdad, cuando entré en contacto con este ámbito, fue de manera casual; es cierto que había en mí una cierta impronta educativa, un querer hacer algo relacionado con la educación, pero empecé de casualidad (al mismo tiempo que se puso en marcha la Diplomatura), y lo cierto es que me gustó. Y, sobre todo, sentí que tenía ciertas habilidades que servían para esto, y me dio por aquí. Para que te hagas una idea, estaba acabando la Licenciatura de Filología Inglesa, y decidí dejar esa carrera y dedicarme a esto. Fue una especie de epifanía, que supuso un cierto terremoto en mi entorno. Pero no me arrepiento, en absoluto. Y, desde aquella época, la verdad es que allá donde he estado, he intentado transmitir esa impronta de los y las educadores sociales de promover cambios, de no dar a nadie por perdido, de buscar una manera diferente de ver la realidad de las personas que están en un mal momento o una mala situación. Y de ayudarles a cambiarla, si quieren, pero desde una posición más cercana que me permita entenderles.

3. En la actualidad… ¿trabajas en algo relacionado con la educación social?

Lo cierto es que, si ubicamos, como ha sido tradición, la educación social en el ámbito de lo no formal, estoy en el otro lado de la frontera… Llevo trabajando en educación formal desde hace una década, como Profesor Técnico de Servicios a la Comunidad (PTSC). Es una cosa curiosa, pero en este trabajo pasa lo mismo que en la propia Educación Social en su origen: hay un batiburrillo de profesionales, con formaciones muy variadas, que se supone que tienen que hacer la misma función y, claro, llegado el momento de pasar a la acción, tenemos estilos muy variados…

He desarrollado mi labor dando clase en ciclos formativos de formación profesional (a futuros/as integradores sociales, por ejemplo), también dentro del Departamento de Orientación de algunos IES, y en otras ocasiones, en Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica. Lo cierto es que la mayor parte de estas funciones estás asociadas al trabajo en el ámbito familiar, aunque también he llevado a cabo actuaciones individuales o grupales con adolescentes y niños, especialmente en temas relacionados con problemas de conducta, absentismo, y tal.

Mi sensación es que la visión que transmitimos los y las educadores sociales en este ámbito supone un cierto soplo de aire fresco, aparte de que se nos percibe como una ayuda y un apoyo para abordar situaciones complicadas… Como decía, en este puesto, que antiguamente eran los y las trabajadoras sociales de los centros y equipos, hay muchos perfiles muy variados. Está, desde el profesional que se dedica a echar broncas y amenazar a la familia, culpándola de lo que hace su hijo o hija, hasta el que sólo se dedica a coordinarse con servicios externos y hacer derivaciones a otros para que trabajen sobre estos problemas. Yo creo que los y las educadores sociales aportamos en este ámbito una cierta intención de resolución de problemas, y de gestión de conflictos diferente desde el propio centro, al que muchos profesionales de la educación formal están poco acostumbrados. Y, con ello, creo que enriquecemos los procesos educativos de los chavales y chavalas, y sus familias.

Por eso, creo que tendría todo el sentido que convivieran, al mismo tiempo, tanto en IES como en colegios, las figuras de PTSC y la del Educador o Educadora Social, con funciones bien definidas; desde luego, trabajo hay para los dos perfiles, y la labor coordinada de ambos podría deparar grandes mejoras, tanto en el abordaje de situaciones problemáticas como en la prevención de las mismas.

4. La educación social como ámbito profesional ¿qué opinión tienes sobre ello?

Creo que es un ámbito profesional enormemente amplio, complejo, y que sigue habiendo mucha dificultad para aunar visiones y esfuerzos. Las diferentes prácticas profesionales vinculadas a diversos espacios dificultan el que haya un hilo común que nos identifique de manera adecuada, y sigue haciéndose necesario. Nuestras referencias teóricas son demasiado teóricas, y nos falta una base común como punto de partida para definir bien la profesión como tal, y frente a otras.

Yo he vivido los conflictos de hace veinte años entre profesionales y diplomados, con organizaciones paralelas que hacían más por acentuar las diferencias que por encontrar frentes comunes. El tema del intrusismo ha sido ignorado durante mucho tiempo, y creo que su gestión pasaba por generar un cuerpo común de conocimiento que obligara a todo aquél que quisiera ser educador/a social a conocerlo y aplicarlo. Yo opté por estudiar la Diplomatura tras estar años trabajando como profesional de esto, pero creo que hubiera hecho falta una especie de proceso no sólo de habilitación “legal”, sino también formativa.

Creo que se están haciendo esfuerzos muy positivos por normalizar la profesión, la creación de una Ley de Educación Social está claro que es una necesidad, pero, en paralelo con eso, yo creo que hay que fomentar procesos formativos adecuados, y que otros perfiles formativos que están trabajando como educadores/as desde hace tiempo apliquen también las bases teóricas a la práctica.

5. ¿Qué mejorarías de la formación que recibimos los educadores sociales?

Mi sensación, cuando yo estudié la Diplomatura, fue algo ambivalente. El profesorado estaba compuesto, en su práctica totalidad, por personas que habían teorizado pero no habían afrontado en la práctica muchas de las situaciones en las que se ve inmerso un educador social en la realidad. Y, ojo, había entre ellos y ellas, dos o tres profesores que habían querido poner en marcha la Diplomatura y, al hablar con ellos, notabas que apreciaban esta profesión enormemente. Especialmente, recuerdo a Antonio Muñoz Sedano, que nos quería a los educadores y educadoras sociales un montón, y valoraba todo lo que podíamos aportar desde el conocimiento práctico. Pero también había otro perfil de profesorado al que “le caía” Educación Social, porque nadie en ese departamento quería dar clase a un perfil peleón, contestatario y muy dado a rebatir y cuestionar.

Mi idea es que hay dos tareas por hacer: una es promover el desembarco definitivo de educadores/as y pedagogos/as sociales en las universidades, y que la carga lectiva de esta formación esté en sus manos, que puedan ayudar a los y las estudiantes a vincular teoría y práctica desde la experiencia. La segunda es redefinir el corpus de conocimientos, y, ahora que llevamos más de 25 años con la diplomatura funcionando, y “produciendo” educadores y educadoras, recopilar, generar y pulir las bases educativas de lo que hacemos y queremos transmitir. Este trabajo debería realizarse desde la propia universidad, partiendo del contacto con las diferentes realidades de la educación social en diferentes sectores y ámbitos. Y generar una especie de Libro Blanco de la Educación Social, donde aparezcan tanto los referentes teóricos como las realidades prácticas en las que aplicarlos, de manera regulada y adecuada.

6. La idea de estas entradas es la de visibilizar un poco el perfil y la figura del educador social ¿algo que quieras contar?

Yo creo que esta profesión debe ser consciente de sus raíces y partir de las bases que le son propias. La Educación Social nace de la tradición europea y no debería ser anulada ni cuestionada por corrientes que vienen de la influencia norteamericana, que tiende a ser más pragmática y busca soluciones simples a problemas complejos. Me asombra que cosas como el “empowerment” o el “coaching”, que no dejan de ser modas profesionales, parezcan novedades, cuando son cosas que los y las educadores sociales llevamos haciendo años, pero de una manera más europea. A modo de metáfora, en Europa hemos construido catedrales y nos hemos tirado 200 años para hacerlas, pero han quedado estupendas; son sólidas y han durado siglos. La Educación Social no es una casa prefabricada, es una catedral que tenemos que ir construyendo día tras día, y cuya solidez depende de la piedra que aportamos cada una y cada uno de nosotros, en cada cosa que hacemos. Hay mucha gente muy interesante dentro de esta profesión, y cada una de sus aportaciones vale su peso en oro; debemos lanzarnos a escribir, a contar lo que hacemos, y a someterlo al juicio de la sociedad, para que valore lo que tiene ahí.

Anuncios

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: