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12 meses 12 educadores sociales | Agosto: Montserrat Sánchez 10 agosto, 2017

Posted by jmorsa in 12 meses 12 Educadores Sociales, Educación.
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No, no se trata de miss abril.

Miss abril a lo tonto me ha dado tantas largas que al final tuve que optar por Monstserrat, pero no por ello es menos importante que miss abril, tan sólo diferente y adelantada porque se me ha adelantado a la idea que pensaba traeros el 2 de octubre como colocón final a esta serie de post; el recapitular que características debe tener un educador social; humor, la colaboración y cooperación… pero no me adelanto y os lo dejo leer.

Ya solo queda un mes más, un alguien especial que la casualidad quiso que este año nos conociéramos y por fin desvirtualizáramos después de años de relación en internet, pero no quiero adelantarme con mister septiembre o la recapitulación que vendrá en octubre, el día de la educación social y aniversario de la primera de estas doce entradas que he dedicado a esta profesión.

Si esta Monsserrat en este post, es porque… aunque luego se pueda leer en sus palabras, siempre ha sido una persona que ponía palabras a lo que yo sentía con respecto a esta profesión y su entorno. Su blog  Educadora Social en Apuros, aunque se nota que ya no es lo que era, no sé si por ganas o realmente tiempo, trasmite ese tipo de reflexiones que nunca llegamos a escribir pero que todo el mundo sentimos, esa lucha, esa rabia convertida en fuego que hace al educador social decir que “si tú no estas ,aquí estoy yo para mover el mundo”. Por lo que sin más no os aburro y os dejo con la protagonista de este mes, que como a mi, nos encantan las parrafadas, jaja.

Bon apetit!

educadora

1. ¿Qué es para ti la educación social?

Para mi la Educación Social implica acompañamiento y empoderamiento. Por un lado entiendo que la Educación Social  tiene la función principal de acompañar a nuestros educandos en su trayectoria vital; aportamos herramientas, reflexiones, estrategias, modelajes, puntos de vista… para mejorar su calidad de vida, su vivencia del entorno y de la sociedad, todo ello sin juzgar, sin coartar, sin imponer.

Por el otro, destaco la oportunidad de ofrecer la fuerza y el reconocimiento al otro, empoderarlo en su día a día, que obtenga las herramientas necesarias para tomar sus propias decisiones, coger las riendas de su vida y consolidarse como ciudadano de pleno derecho.

2. Y te dedicas a esto por…

Decidí ser educadora social después de valorar diversas opciones, todas ellas relacionadas con el ámbito social. Tenía claro que quería acompañar a personas en riesgo de exclusión social, ya fuera por aspectos sociales, por consumo de estupefacientes, presos, salud mental…  pero la oferta era variada y tuve que rebuscar un poco para obtener toda la información. ¡En aquella época no había internet!

Finalmente opté por la formación que me pareció más acorde a mis expectativas e intereses y aquella que creí era la más completa y la que incidía en todos los ámbitos de un individuo: Educación Social.

3. En la actualidad… ¿trabajas en algo relacionado con la educación social?

Trabajo en Fundación Main, una entidad con más de 25 años de experiencia en la intervención y acompañamiento socioeducativo y psicoterapéutico de niños, jóvenes y familias. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que promueve oportunidades para los que viven situaciones de vulnerabilidad, trabajando para la reducción de las desigualdades entre las personas a través de diferentes proyectos de ámbito social. ¡Os invito a visitar la web! www.fundaciomain.org

En la Fundación se llevan a cabo proyectos socioeducativos como las UEC’s, MAPA’s (Unidades de Escolarización Compartida Específica en salut mental), apoyo al estudio… También  se realiza atención terapéutica familiar, reeducación psicológica, grupos terapéuticos y emocionales, proyectos de inserción sociolaboral, servicios de atención y orientación familiar, proyectos de cooperación y sensibilización … etc.

Concretamente llevo aquí des del 2014, cuando entré como educadora de una Unidad de Escolarización Compartida (UEC) trabajando con adolescentes excluidos del sistema educativo tradicional.  Allí trabajaba rodeada de educadores sociales con amplia experiencia, además de psicólogos y  profesionales del CSMIJ.

En los dos últimos años he compartido experiencias con un psicólogo de la misma entidad y en plena colaboración e interacción con el claustro de profesores de secundaria en una Aula Abierta de un instituto de Terrassa, www.culturapractica.cat . Allí he acompañado a unos 40 alumnos con necesidades educativas especiales, potenciando sus capacidades y aportando estrategias para una óptima inclusión en el aula ordinaria y una mejora de sus habilidades personales y sociales.

De forma paral·lela trabajo en el domicilio de menores que presentan conductas disruptivas y que requieren de toma de conciencia y reflexión de lo que están provocando en su entorno más cercano.

Para el curso que viene se prevén cambios… Dejaré de estar en primera línea, en la “trinchera”, para coordinar dos UEC’s (en Barcelona i el Prat de Llobregat), el proyecto de Proinfància financiado por la Obra Social La Caixa (de apoyo al estudio de menores en riesgo de exclusión social) y también supervisando el Aula Abierta que ahora llevará otra compañera. ¡Trabajo no me faltará!

4. La educación social como ámbito profesional ¿qué opinión tienes sobre ello?

Soy educadora social desde hace 17 años y en todo este tiempo he visto una evolución a pasos agigantados en nuestra profesión: nuevos ámbitos de actuación, estrategias innovadoras, mayor reconocimiento e interés político y social, mayor participación y representación en organismos públicos y privados, aumento exponencial de publicaciones y artículos por parte de educadores sociales, proyectos muy interesantes en colaboración con otros profesionales del sector…

Sólo hay que ver el currículum académico de cuando yo estudié la Diplomatura, los ámbitos donde el educador podía estar presente, las teorías educativas y sociales que se enseñaban… y el currículum actual, mucho más amplio, con un marco teórico firme, unos referentes profesionales de prestigio y unos ámbitos mucho más extensos y complejos. ¡Empezando por un código deontológico que nos representa y guía!

Se trata de un ámbito en plena expansión y consolidación, entrando en espacios donde antes era impensable y con unas herramientas de calidad. Los profesionales seguimos reivindicando nuestro papel en instituciones, tanto públicas y privadas para que reconozcan el potencial que podemos aportar.

5. ¿Qué mejorarías de la formación que recibimos los educadores sociales?

Afortunadamente, como dije antes, la formación de los actuales educadores sociales difiere substancialmente de la que recibí yo… pero echo de menos la formación contínua especializada.

Sí que existen numerosos másters y postgrados relacionados pero su elevado coste no suele estar al alcance de todos. Por ello se hace imprescindible una formación continuada de contenido práctico, de corta duración y que constara de la participación  activa de los alumnos a partir de su experiencia y reflexión. Ello contribuiría a la incorporación de contenidos, estrategias y herramientas aplicables al día a día de nuestra labor: un aprendizaje significativo.

6. La idea de estas entradas es la de visibilizar un poco el perfil y la figura del educador social ¿algo que quieras contar?

Creo que muchas veces hablamos de forma tan genérica que los futuros educadores quizás no se hacen una idea de qué herramientas usamos en el día a día, estrategias concretas y quizás este es un buen espacio para explicar algunas de las que yo aplico… ¡Espero que sean de utilidad!

  • El humor: siempre con cautela y valorando las reacciones del otro para evitar que sea contraproducente y pueda generar un distanciamiento. Recordemos que los adolescentes suelen ser especialmente sensibles a los comentarios y opiniones de los demás y un doble sentido o una ironía mal entendida resiente la relación socioeducativa.
  • La colaboración y cooperación del grupo de iguales: es evidente que tiene más fuerza la opinión y los argumentos de los miembros del grupo de iguales que no de las figuras de autoridad. Por ello miro de implicar al alumnado  en el proceso de los compañeros.
  • Fomento de liderazgo positivo:  detectar aquellos alumnos que por su carácter, temperamento y/o habilidades sociales, pueden convertirse en líderes positivos de su entorno. Eso conlleva un empoderamiento que les lleva a verse como referentes de sus iguales y que sea más efectivo la presión positiva de grupo.
  • Atribución de responsabilidades: por pequeñas que sean. Muchos de estos menores están acostumbrados a que no confíen en ellos; han traicionado la confianza demasiadas veces y se autoconvencen de la imposibilidad de hacer algo bien y mucho menos que los demás se lo reconozcan. Aquí toma protagonismo las inteligencias múltiples para reforzar aquellas que destacan en cada uno de ellos.
  • Planificación de pequeños objetivos a corto plazo: cuando se les pide que modifiquen su conducta, que se porten bien, que se parezcan al resto de compañeros de clase, no saben por dónde empezar ni cómo hacerlo. Por ello es importante definir pequeños objetivos que sean asumibles a corto plazo y que ellos puedan visualizar, de forma sencilla, su avance. Por ejemplo, “cuando vayas a entrar a la clase, pica la puerta y di “buenos días”” No sólo tenemos que mostrar aquello que han hecho mal sino también explicar cómo tienen que hacerlo bien.
  • Concreción de límites: algunos de ellos , con sus conductas disruptivas, han conseguido que los límites se hayan difuminado o que simplemente hayan desaparecido. Hablamos de no tener horario para salir o llegar a casa, tipo de alimentación que siguen, dinero del cual disponen… Por ello se hace necesario establecer unos límites, en la medida de lo posible pactados con ellos, para resituar algunas de las prácticas que llevan tiempo llevando a cabo.
  • Refuerzo positivo: siguiendo la argumentación del punto anterior, muchos de estos alumnos poseen una autoimagen basada en el fracaso, la decepción, los castigos, todo aquellas acciones que han hecho mal. Pero en cambio no están acostumbrados a que se les reconozca aquello que sí hacen bien. Por ello, cada vez que realizan una conducta prosocial se lo indico y refuerzo. No olvidemos que como educadores sociales debemos trabajar con sus potencialidades y no desde sus limitaciones.
  • Dialéctica reflexiva: suelo hacer preguntas abiertas para que ellos expliquen lo que consideren y de la manera que más cómodo les sea. A partir de sus manifestaciones suelo reconducir a través de preguntas y afirmaciones cortas que pretenden reformular aquello que han manifestado y sean ellos mismos los que extraigan conclusiones. Todo ello procurando no “sermonear” ni fomentar un solo pensamiento único. Dicho de otro modo, ¡me marcó mucho cuando estudié Sócrates y su dialéctica!
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