jump to navigation

Punto y aparte. 25 marzo, 2015

Posted by jmorsa in Epifanias Varias, EVS.
1 comment so far

punto

Llevo más de un mes -al menos en mi blog-, sin dirigirme a vosotros y lo siento mucho. Me gustaría deciros que por falta de tiempo físico me olvido de que existís -si es que a alguien le interesa realmente lo que escribo-, pero lo cierto es que realmente lo que me pasa, es que como dice el refrán; “se le juntan el hambre con las ganas de comer” y lo que menos me apetecía era sentarme a escribir mis problemas y preocuparos.

Sin embargo y después del día de ayer y tras pensar en si era conveniente hacer o no, una nueva entrada o un minipost en mi tumblr -no sé si por pereza o falta de valentía-, el resultado ya es visible por toda la blogosfera; deleitaros -aunque un poco sólo- de mi yo personal tan abandonado últimamente por aquello de en qué mano pudiera recaer este post y que sentimientos pudiera generar al respecto.

Hace casi dos años de mi experiencia eslovena, de la que a más de uno os hice participes por ejemplo cuando hablaba de “La otra comunicación” (http://bit.ly/1bedD8N) o “¡Choque cultural!” (http://bit.ly/1HYssHl) y dos semanas de mi regreso a la capital eslovena. Sí, habéis leído bien, dos semanas; por lo que antes de me queráis matar por decir que fui y no os avisé, -lo siento Goran, Tanja, Tereza, Martin…- pero en mi defensa diré que lo que menos me apetecía es andar quedando con todo el mundo y organizar más una agenda de visitas ya que el fin último de mi visita a Eslovenia era desconectar de Madrid.

Y es que con mi “no curro” actual –sí, muchas entrevistas pero cero oportunidades-, sumado a las cosas que están ocurriendo en mi familia de que mi abuelo ingresa una semana sí una no en el hospital por diversos motivos de salud, o mi madre espera que sea un “súper hijo” que pueda con doctorado; oposiciones, trabajo y sacarme si es posible el b2 de inglés y el carnet de conducir al mismo tiempo, el caso es que cuando Segundo me dijo que había encontrado un vuelo por unos 90 euros a Venecia para luego coger la típica furgoneta de Gooopti me dije “WHY NOT?” y me dejé llevar.

No os voy a hacer una guía de qué ver y cuánto cuesta cada cosa porque no sería buen guía -para eso cotillear mi perfil en swarm, jaja-. Ya que como digo, al estar un año allí mi visita ha sido más disfrute de la ciudad como paseante que como turista, sin ninguna pretensión de ver más allá de lo que me apetecía en cada momento y porque todo –a lo mejor no todo, pero si casi- lo he podido ver bien mientras trabajaba allí en el curso 2012/13, por lo que si venís buscando qué ver lo siento, lo más que puedo ofreceros es a mis post en inglés donde hablo de lo no turístico de la ciudad para aquellos que quieren ver algo más que lo que escriba la gente en Mi Nube o Tripadvisor – Six undiscovered secrets of Ljubljana” (http://bit.ly/1ACkoXH) y “Seven more undiscovered secrets of Ljubljana”; (http://bit.ly/1Gljraf)-, pero si os diré que la verdad es que todo estaba prácticamente igual; cambiaban algunas tiendas, cerraban otras o el uniforme gris y negro, y rollo uniformado que había en su día en la gente cuando vivía allí, ha cambiado y empiezan a verse más colores, pero no sé… no sé si eran las ganas de volver a verla o qué, pero a mí me parecía un poco más bonita, seductora y agradable.

El reencuentro con la ciudad fue como si pudiera ser Ebenezer Scrooge, ver que es de la ciudad si yo no estuviera en ella. Que lejos de todo lo malo que ha habido como enfrentarse a un nuevo idioma; una nueva cultura, nuevas formas de vivir que chocan con lo que estás acostumbrado, a tener a tu gente lejos y que el invierno en ciertos países se hace duro, más que verse como algo malo, que como dice Sánchez Rugeles “un cáncer inoperable enredado en lo más profundo de mi memoria”, se había convertido en una anécdota llena de buenos recuerdos y amistades.

Volver a ver Ljubljana y pasar por aquellos lugares que en su día eran -valga la redundancia- mi día a día, fue extraño; raro, como si no fuera ni de allí, ni de Madrid, dejar de sentirte español, para ser algo -aunque sea un sentimiento minúsculo- esloveno, dar una vuelta al pasado, y mirar hacia el presente para darme cuenta de todo lo que he evolucionado, un antes y un después entre mi yo postadolescente y mi yo adulto.

No sé cuando volveré a ver esta ciudad que me ha dado quizá tanto, pero sé que volveré. Tengo pendiente ir al Soča, volver a ver a la gente que dejé allí, algunos de los cuales tengo más contactos que otros, ¿quizás para la boda de Tanja?, jeje no lo sé, pero de momento, puedo decir que hoy cierro ciclo -que ya iba siendo hora-, con esta reflexión. Esperaba que fuera con un graffiti en la puerta de donde vive mi jefa aludiendo a lo mal que se portó conmigo o con los otros voluntarios, pero no sé si es por culpa de esa “adultez” me doy por satisfecho con ver aquello como un aprendizaje y con una sonrisa en la boca; unos ojos humedecidos y unos pelos de punta cada vez que piense en ello. Porque como habéis sido testigos -aunque en inglés- que luché por lo que creía que estaba mal (http://bit.ly/1FTWbBO), pero sí puedo decir adiós a un capitulo de mi vida al que hoy pongo punto y aparte; para concentrarme en otros temas, para seguir viviendo mi vida, de la que espero seguir deleitándoos por aquí de vez en cuando mis pequeños pupilos.

Como dicen por allí; “Kdor ni užil žalosti, ne zna ceniti veselja” (Slovenski pregovori).

Se vidimo Ljubljana!!1

1. “Quienes no conocen la pena, no saben apreciar la felicidad” (Proverbio esloveno). ¡¡Hasta pronto Liubliana!!