jump to navigation

BALCANES 2011 (2/4) 25 abril, 2011

Posted by jmorsa in Quedadas, Share Post.
add a comment

SKOPJE

A las 06:52 llegamos a la estación de Skopje, y nada más bajar del tren nos topamos con dos tíos que nos pidieron los billetes. Serán policías, pensé, pero no, eran otros taxistas tiburones -así los llaman las propias guias de Belgrado- pero como ya estábamos curtidos con la experiencia de Sofía, los calamos en seguida y pasamos de ellos.

Una de las cosas que tubo la idea Segundo y es muy aconsejable para aquellos que como nosotros no tengáis ni idea de cirílico es escribirse las direcciones tanto de los trenes como de los hostales en cirílico, así como una posible lista de cosas que preguntar como Aseo (тоалет), Policía (полицијата), Hospital (болница)…por lo que será más fácil llegar a los sitios, al menos si la direccion que te dan está bien, dado que el hostal en Skopje -Nice hostel, con página de facebook y todo: http://on.fb.me/hnEagJ– nos decía estar ubicado en la calle 11 Oktomvri 23 – 2.8 y resultaba estar en 2.5 -al lado de la tienda (esperemos que siga existiendo si lees esto cuando vayas) de los trajes de novia-, dando vueltas como locos por más de hora u hora y media en una zona donde lo más bonito (y lo único) que nos dijeron es que si queriamos donar sangre en una casa cercana al hostal supuestamente de la Cruz Roja (¿seguro que fue eso? yo es que en macedonio nada de nada, igual nos estaba pidiendo dinero).

Finalmente y tras ¿20? vueltas a la manzana Juan descubrió la puerta trasera del hostal. Nada más subir lo primero que hicimos fue desayunar una taza de café raro -los posos del mismo eran como de haber tomado chocolate más que café- y un brazo de gitano cortesía de la China Churretosa, esto, Jodía Japo -Joja, pa los amigos- mientras que el dueño del hostal -bueno, hostal por llamarlo de algún modo a mi me recordaba a un piso de estudiantes- nos ponía al día de las cosas importantes de este; contraseña para el wifi -11111-, nuestra habitación,… y una amiga de Joja nos cambió dinero -dinares por euros dado que se iba a ver Grecia- dado que de la estación a el Hostal no habíamos visto ninguna oficina de cambio viéndolas al final de nuestra visita a Skopje en plena plaza Macedonia -algo así como el preciados skopjiano- donde para que os hagáis una idea; 1 Euro = 45,2495 MKD (Dinares Macedonios).

Skopje (leído Escopie, no Espokie, eso va por Juan), es una ciudad dividida en dos partes muy diferentes entre sí separadas por el río Vardar; la zona turca -la más antigua- y la zona más “moderna” reconstruida tras el terremoto de 1963 con la típica arquitectura comunista.

Al no ser una ciudad preparada para el turismo, por no tener no tiene ni oficina que te digan qué ver y qué no ver en ella, por lo que a pesar de la poca información que encontramos en las guias que ya hablamos en el primer post, decidimos que lo mejor era pasar el dia dando una vuelta por el casco, por decirlo así “histórico” en donde si necesitáis una guia de sitios que vimos como tal,por eso de pasear y perderos no es lo vuestro como importante o paradas obligarías son;

La casa en recuerdo de la madre Teresa -de Calcuta-: Es una casa bastante moderna, obra del arquitecto Vojo Georgievski en mitad de la Plaza de Macedonia. La madre Teresa es la Cristóbal Colón de los Balcanes, varios países se disputan su origen. Los macedonios dicen que nació en Skopje, mientras que los albaneses dicen que era de origen albanés. En ella se puede ver una selección de objetos de la vida de la Madre Teresa y reliquias de los últimos momentos de su vida, así como el célebre pozo de los deseos (¿o era el de mi gozo en un pozo?) -para sacarte los cuartos echando monedas si es que te dan o encuentras alguna, porque esa es otra, al ser un país sin euros, y valer un euro tantos Dinares Macedonios, todo te lo dan en billetes-.

Antigua estación de tren: (www.mgs.org.mk horario: 07:00 – 15:00) En la misma plaza Macedonia -dado que todo te lleva siempre a la misma plaza, aunque a mis ojos parece una calle ancha- es el actual Museo de la ciudad en donde las exhibiciones permanentes del museo representan la historia de la ciudad desde el año 3000 antes de Cristo. En su día fue la estación de tren de la ciudad de Skopje, pero el terremoto de 1963 acabó con ella, construyendo en otro punto de la ciudad la actual (y fantasmagórica) estación de tren -eso ya lo saben, ¿no ves que llegaron en tren, si siguen nuestras indicaciones a Skopje?-. Al lado de la estación antigua, para los más -¿frikis?- bueno, iba a decir nostálgicos de los tiempos del camarada Tito, hay una serie de monumentos y hasta un bar ambientado en la época de la antigua Yugoslavia comunista de los tiempos de Tito -Tito, para quien no lo sepa es Josip Broz y Tito no es un mote de Segundo, sino se lo pusieron los españoles mientras estaba en la Guerra Civil Española formando parte de las Brigadas Internacionales-.

Puente de Piedra: Conocido como Kamen Most, que separa la ciudad vieja de la nueva y atraviesa el río Vardar -como dijo antes Segundo-, ha sido dañado a menudo por causas sísmicas y bélicas desde que se levantara por primera vez en tiempos de Justiniano I y fuera reconstruido por los otomanos. De piedra y con 12 arcos, es el monumento más simbólico de la capital de Macedonia -de echo sale en el escudo de la capital- y tiene una longitud de 214 metros y mide 6 metros de ancho. (Jo, Juan, lo que da de sí la wikipedia ¿eh?) con historias tales como que en 1944, el bando fascista colocó explosivos en la estructura del puente o muchas ejecuciones como la del revolucionario Duke Karposh, Rey de Kumanovo, en 1689.

Zona turca y Bazar: La mejor zona para comer de Skopje, el camino desde el Puente de Piedra hasta el Bazar está plagado de restaurantes de Kebabs macedonios (no son iguales que los de España) y donde comimos, de joyerías, trajes de boda y de tiendas de todo tipo. Es normal ver por esta zona gente con un trajín de tés por toda la calle –donde no hay fotos porque temiamos que nos (el mejor dicho, yo con mi desconocimiento y mi ascendencia japonesa quería retratar todo) robaran o timaran por turistas, bueno, eso fue más bien camino de la Torre del Reloj donde aligeramos (ejem) el paso para llegar y salir lo antes posible de las Barranquillas Skopjianas. Se dice que el bazar llegó a ser uno de los más significativos bazares de oriente en el periodo que va entre el siglo XVI y el XVII. Aún hoy en día es toda una experiencia perderse por sus estrechos pasillos.

Fortaleza Kale: construida sobre una colina situada en los alrededores de la ciudad -aunque se construyó en un lugar en el que ya existieron con anterioridad otras construcciones similares-, ldata de la dominación bizantina en el siglo VI donde algunos creen que fue edificada con los bloques de piedra extraídos de la ciudad cercana de Skupi (unas ruinas muy bonitas siguiendo el río hacia el Norte y que no vimos por ¿cansancio? ¿se hacía de noche? (es que anochece muy pronto, a eso de las 5 de la tarde) una vez esta fue destruida. Tras el terremoto de 1963 la fortaleza fue reformada para solucionar algunos desperfectos y hoy es uno de los puntos turísticos más destacados -para verla desde fuera, porque no pudimos entrar dado que la están restaurándola en la actualidad-.

Además de esos puntos señalados por algunos que otros foros en internet -a pesar de que tachan a Skopje como una ciudad sin mayor interés turístico- cabe mencionar otros lugares interesantes como la Catedral de San Clemente de Ohrid -una peculiar catedral con una cúpulas en forma de semicírculo y que parecen llegar hasta el suelo- , el Edificio del Gobierno, la oficina central de Correos –por su arquitectura ¿estrafalaria?– y si vais por la noche prestad atención a la Cruz Milenaria iluminada que se encuentra en lo alto de la montaña Vodno -es alucinante, parece que sobrevuela la ciudad- siendo la más grande del mundo con sus cerca de 66 metros de altura, de forma que se puede ver desde una distancia de aproximadamente 30 kilómetros y construida con la intención de celebrar 2000 años de existencia del cristianismo en Macedonia.

Para desayunar, nos metimos pal cuerpo, una especie de rosca con semillas que vendía en la puerta de la estación una señora mayor me tuvo que enseñar el billete que nos pedía porque controlaba cero de inglés. Para comer en la ciudad, como ya dijimos hace un rato, comimos en la zona turca lo que llaman allí ración de kevap -unas salchichitas que acompañas con un pimiento -que pica más que los de Padrón-, y especias -también picantes, pero que comparadas con el pimiento, te acostumbras y hasta te gustan por unos 200 Dinares Macedonios, bebida incluida (unos 4,5 euros los dos). En el caso de la cena decidimos que también sería una comida típica macedonia, ¿fruta? no, no hay nada más macedonio que una  (gigantesca) hamburguesa Big Tasty del McDonald’s -si, si, reíros, pero estaba bien buena, y barata que nos trajeron incluso hasta la mesa donde nos sentamos- y que si, suena raro eso de ir de burguer, pero es que si una cosa nos pareció curiosa en estos países es que cada uno tenía su propia hamburguesa típica – es como si aquí te pusieran una de callos, jaja-.

Y para terminar el día y dado que aún teníamos mucho tiempo, hicimos también la ruta por las tiendas de recuerdos en busca de mi escudo de Skopje -creo que ya os he hablado de la costumbre que tengo en los viajes por las capitales europeas en algun post de viajes- , por lo que después de una escenita por mi parte agobiado por no encontrar el que quería, acabe comprando uno cutrillo en una de las pocas tiendas (la única más bien) que hay por decirlo así, “turísticas” en donde la señora yo creo que se sacó el cambio de el c***o (calentitos al menos estaban los billetes ¿eh?). Posteriormente y como en la feria de la dietética de Sofía nos habían dado unos sobres de sopa decidimos que la mejor manera de deshacernos de ellos era regalárselos a Joja, la que super emocionada nos dio las gracias y nosotros tomamos el tren rumbo hacia nuestro siguiente destino; Begrado, con un estudiante de clarinete con el que descubrimos curiosidades serbias -dado que era serbio pero estudiaba en Macedonia- y visiones que los serbios tenían de nosotros los españoles como por ejemplo que veían series de culto españolas tales como “Aquí no hay quien viva” (es que donde hay calidad…) o le hablamos de las cosas que habíamos encontrado en el supermercado dado que cogimos cosas por si nos entraba hambre como la gama de productos Paloma, las galletas Toto -explicandole que Paloma se llama mi madre y toto, creo que no hace falta decir que es, jej- y la Choska cola  -versión yugoslava de la Cocacola y la bebida preferida de los auténticos comunistas “para refrescarse el gaznate”-.

Anuncios