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Camino Inglés | Camino de Santiago 2018 (3/3) 28 agosto, 2018

Posted by jmorsa in Viajes.
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ETAPA 4: Bruma – Sigueiro (24,2 km)

ETAPAFuente imagen: www.gronze.com

Tras una noche de ronquidos insufribles y el típico mosquito detrás de la oreja que no me dejaron del todo dormir como me hubiese gustado, nos tocaba disfrutar de la que dicen ser la jornada más cómoda del camino inglés, carente de los obstáculos naturales que emergían de las rías ártabras.

Por lo que saliendo del hostal a las seis y media para que mi padre nos llevase al punto donde lo dejamos, mientras que mi madre se quedaba con la niña, en caso de que ésta se despertara con la promesa de incorporarse al camino a lo largo de la mañana, fuimos a la derecha, deteniéndonos junto a la modesta capilla de San Lorenzo a través de una carreterita vecinal con escaso tráfico accediendo inmediatamente al Concello de Ordes, atravesando en primer lugar el lugar de O Seixo, de la parroquia de San Pedro de Ardemil.

Proseguimos siempre de frente, pasando el rego de Adrán, hasta el lugar de Cabeza de Lobo, donde se encuentra la iglesia de San Pedro, en donde un artista local se ha dedicado a amenizar el camino con su arte, donde encontramos desde un Santiago a dinosaurio (en concreto un plesiosauro) subido en las alturas, para después visitar gran parte de los lugares de Ardemil.

Saliendo al paso A Carreira, As Mámoas (cuyo topónimo hace referencia a la presencia de algún túmulo funerario), A Fraga y O Porto descendimos la vaguada que surca el arroyo para remontar hasta A Carballeira, para tomar un camino entre el pinar que sale al lugar de Os Ramos, donde pasamos al territorio de la parroquia de San Paio de Buscás.

Una vez más, salimos a la carretera vecinal llegando al lugar de A Rúa, en donde desayunamos en el primer bar que vimos por precaución de que no hubiera otro en muchos kilómetros un buen colacao y una empanada gallega recien hecha (o al menos, caliente), y tras la iglesia de San Paio o San Pelayo, con elementos románicos, santo que fue martirizado en Córdoba con tan solo 14 años, de ahí la talla agonizante del santo que podemos ver en el exterior de la nave, descendemos ligeramente hacia el lugar de Vilariño, el Ponte do Cuboy, tramos herbosos rodeandos hasta el lugar ordense de A Calle donde pudimos ver en el dintel de Casa Maldonado la inscripción que atestigua el paso y pernocta del rey Felipe II en esta aldea en 1554.

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Seguimos con precaución por la DP-3802 y acto seguido pasamos el lugar de Carballo, Casanova, puente e Pereira, Os Carrás… ¡son innumerables, tanto como los lugares!, llegamos a Baxoia, lugar de la parroquia de Santa María de Deixebre, Concello de Oroso (en donde teníamos el hostal) , el penúltimo que atravesaremos y finalmente el el polígono industrial de Sigüeiro que atravesariamos para llegar al pueblo donde mis padres y mi sobrina nos esperaban para comer en su Sigueiro hostel.

Realmente fue un camino muy facilito de hacer, con apenas grandes subidas (o al menos en firme ascenso), pero en el que Jeab pisó mal y tuvimos que ir más despacio de lo normal, donde pasando por una fuente la obligué (ya que no me dejaba llevarla a caballito) a que metiera los pies. No era hielo pero era lo más parecido a poner los pies en hielo ¿No? pero vamos, que pese a los dolores la tía aguantó como una campeona y terminamos la etapa.

ETAPA 5: Sigueiro – Santiago (16,6 km)

ETAPA.pngFuente imagen: www.gronze.com

Y finalmente; ¡la última etapa! en tan sólo cuatro horas estaríamos en la plaza del Obradoiro y, además, la etapa más corta (al menos de kilómetros) 🙂

A pesar de que el pie de Jeab seguía doliendo, decidimos arriesgamos a hacer los 16 kilómetros que nos separaban de Santiago (bueno 16 desde Sigueiro, donde una vez más nos dejaba una vez más mi padre con el coche mientras mi madre cuidaba de mi sobrina) en donde tras la Casa del Concello seguimos por la rúa do Tambre, Camiño Real y nada más cruzar el río Tambre, toparnos con la iglesia de A Barciela y acceso a un camino pedregoso entre los carballos.

Cuando creíamos que todo iban a ser arcenes, tráfico rodado y polígonos debido a la cercanía de la capital, la etapa nos sorprendió con un tramo arbolado digno de agradecer, en el que hay pocos ascensos o al menos no tan duros como las etapas anteriores donde algunas señales alertaban de meigas, AP-9, paso bajo la N-550, Vilasuso, la parroquia de San Cristovo de Enfesta, puente Sionlla o castro de Formarí en donde pasamos por la trasera del hotel Castro, en donde conocimos un trio de peruanos que curiosamente viven cerca de mi barrio, donde tras intimar un poco les dijimos adiós al llegar al polígono de Tambre, en cuya entrada hay un bar, donde desayunamos.

Tras el paso por el polígono y unos 20 minutos para embocar la rúa do Tambre en el lugar de Meixonfrío, cogimos la rúa do Río, cuesta de la rúa Camiño dos Vilares y dejarnos caer hasta el Camiño do Chan de Curros, desde donde ya despuntaban las torres de la catedral.

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Atravesamos el parque Pablo Iglesias, donde se encuentra el acueducto medieval conocido como Ponte Mantible, de tiempos del arzobispo Gelmírez, la avenida de Castelao la avenida Xoán XXIII donde cartel invitaba a sellar en San Calletano como “último sello del camino”, y al ser la única iglesia que encontramos abierta fue una de “why not?”.

Y seguimos el sonido de alguna de las gaitas que resonaban entre las calles, para terminar en la plaza del Obradoiro donde como todos los peregrinos nos tiramos a los pies de la catedral celebrando como Díos manda que habíamos llegado.

Tras las cien fotos de rigor decidimos levantarnos e ir a por nuestras compostelas, mientras llamaba a mis padres para saber dónde se encontraban y quedar con ellos, donde se ve que ahora los grupos de cinco entregan las mismas, rellenando una hojita con los datos (siempre que hayan salido desde el mismo sitio y el mismo día) y la recogen a la tarde, cosa que nos vino más que estupendamente para hacer cola para ver el Pórtico de gloria donde esperamos a mis padres y tras tres horas (al menos en su mayoría en sombra) ver la restauración donde a pesar que ya no se podía poner la mano o coconazos en su columna central, o inmortalizar el momento porque las fotos no están permitidas, disfrutamos de su majestuosidad (sin peloteos, a mi juicio vale que es un coñazo pasar tres horas de pie esperando para veinte minutos, pero me gustó e hizo recordar el viejo camino).

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Tras que ya no se pudiera más estar frente al pórtico, salimos y entramos en la catedral donde lo bueno que tenía es que al ser la hora de comer no había mas que sólo unas tres personas haciendo cola y tras otra cola de rigor para abrazar a Santiago y pedir “por mi y todos mis compañeros”, buscamos un lugar donde comer en donde pese a ser las cuatro, nos dieron de comer en…. (de carta, bien caro para lo que nos dieron pero era lo que había).

Y eso fue un poco todo, recogimos los credenciales y compostelanas con nuestro nombre en latín a su hora (cosa curiosa que la de los menores es diferente) y antes de ir a nuestro piso turístico en Torre as Cancelas (porque dentro de los precios era lo más asequible) y dar una vuelta al casco histórico, fuimos a cenar en Petiscos do Cardenal, celebrar el final del camino y el cumpleaños de mi madre.

¡Sensacional! Muy fan de sus vieiras y sus camareros, menudo equipazo y atención y aunque caro, para lo que comimos, realmente de 10 (y no me pagan por su promoción ¿eh?), yéndonos a dormir al hotel porque al día siguiente aunque no había camino, tocaba ir a Muxia, Finisterre y volver a casa.

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Lo habíamos conseguido, aunque mi madre no parara de decir de arrepentirse de no haberse sumado al camino en las dos últimas etapas; el camino inglés, 120 km en seis días, donde pese a ser mi segundo (me acordaba mil de Raquel cuando lo hice), una experiencia a vivir pero sobre todo compartir (aunque con uno hubiese bastado, jaja), eso quizá es lo que más eché de menos, la relación entre peregrinos jaja.

Y en la que, ahora, cuando me digan qué tal el verano en el curro a la vuelta cuando comparen viajes tales como Costa Rica, Toscana o Bali, yo podré hablar de mi aventura en familia y no el típico “me he quedado en Madrid muerto del asco porque no sabía si iba a renovar o no en el curro” jaj.

Ser felices, feliz camino si es que estáis aquí en busca de guía (preguntar lo que necesitéis en comentarios), y si no energía y ¡a por septiembre! 🙂

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